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Entrevista con el Premio Jorge Isaacs de ensayo 2016

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“Como escritor, te acompañan tus fantasmas, los escritores que amas, las obras que admiras; sin embargo, en principio, como decía García Márquez, ‘la escritura es un pacto honesto con la soledad’. Escribir literatura, mirándose a fondo y confrontándose a sí mismo, es una aventura que demanda una fuerte dosis de coraje. De modo que los premios terminan siendo el reconocimiento a esa batalla que se libra esencialmente en el más absoluto retiro”.

Esto dice Alejandro José López, quien acaba de recibir el Premio Jorge Isaacs 2016, distinción que entrega la Gobernación del Valle del Cauca anualmente y con la cual se surte la Colección de Autores Vallecaucanos. Tal reconocimiento fue otorgado este año por su ensayo “El arte de la novela en el Post-boom latinoamericano”.

López, quien es profesor de la Universidad del Valle y Doctor en Literatura y Medios de Comunicación de la Universidad Complutense de Madrid, cuenta con una importante producción literaria. Ésta incluye diferentes géneros, como el cuento, el ensayo y la novela.

En el primer capítulo del libro ganador realiza un recorrido por las estéticas que caracterizaron la narrativa del siglo pasado, entre los años 70 y 90, en nuestro continente. Allí se pregunta por las fuentes bibliográficas y culturales de las cuales bebieron los novelistas del Post-boom. “Estas personas tuvieron muchas dificultades para legitimarse, pues sus estilos literarios se hallaban muy distantes de los que habían propuesto y difundido los autores del llamado Boom latinoamericano. Por esta razón fueron descalificados, descatalogados; en fin, mirados con desdén”.

Los siguientes tres capítulos los dedica López a los escritores: Manuel Puig, Antonio Skármeta y Ángeles Mastretta.
“El caso de Puig resulta muy emblemático, ya que éste fue un autor decididamente fascinado con la cultura de masas, amante de aquellos géneros que la alta cultura suele despreciar, como el melodrama, el folletín y el cine rosa. Puig vivió siempre encantado con el cine hollywoodense y sus divas, en especial las de los años 30 y 40”. López agrega que defender estas inclinaciones en un medio caracterizado por el paradigma del escritor-erudito constituía una auténtica provocación: “A Puig le gustaba tocarle las fauces al león, y es verdad que muchas veces resultó mordido”.

Cuando se refiere al chileno Antonio Skármeta, mundialmente conocido por su famosa obra “El cartero de Neruda”, el profesor López nos recuerda su preferencia por los asuntos juveniles, por los argumentos relacionados con las caóticas ciudades de nuestro continente. “.

Y añade López: “Entre la narrativa de Skármeta y la de Caicedo hay una fuerte identidad de época, pues ambos estuvieron notoriamente influidos por aquel fenómeno que se llamó Mayo del 68”.

Por otra parte, el profesor López afirma que “una de las principales características del Post-boom es la visibilización de mujeres escritoras”. Esta es la razón por la cual decidió dedicarle el capítulo a una autora mexicana. “Me gusta mucho la literatura de Ángeles Mastretta. Es una narradora muy talentosa y sus relatos se caracterizan por su frescura, por su ingenioso sentido del humor. Su particular manera de abordar ciertos temas, como el de la infidelidad vista desde una perspectiva femenina, resulta muy interesante; lo mismo ocurre con su personal visión de la Revolución Mexicana”.

Cuando se plantea la pregunta por los alcances del Post-boom, López habla del inicio de los años 90, dado que en aquel momento se presentaron fuertes transformaciones sociopolíticas y culturales. “La masificación de la web significó un gran cambio en la circulación del conocimiento. En lo que toca a Latinoamérica, de a poco fueron regresando las democracias a nuestros países, por más que éstas sigan siendo bastante perfectibles aún. Todo esto modificó nuestro escenario cultural y literario, y acabó diluyendo las estéticas del Post-boom”.

La obra ensayística de Alejandro José López oscila entre dos tonos que busca conciliar en su escritura. De una parte, el rigor propio del trabajo académico y, de otra, la voz divulgativa que procura hacerse amena para el lector desprevenido. “Siempre que emprendo un trabajo de carácter ensayístico tengo en esta conciliación de los tonos uno de mis derroteros principales”, afirma.
Y sobre el significado personal de este Premio Jorge Isaacs 2016, nos dice: “Cuando uno es joven, le otorga demasiada importancia al fetiche del éxito; pero, con los años, termina cuestionando ese lugar que muchas veces no es más que un punto en el vacío, algo así como el abrazo de un desconocido”. A continuación, aclara: “Me siento muy honrado y muy agradecido de recibir este Premio Jorge Isaacs 2016, pues soy conocedor de su prestigio y su importancia. Pero más allá de esto, he terminado desarrollando una cierta aversión por la farándula literaria. Creo que lo más importante para cualquier escritor es ese retiro íntimo y silencioso, esa sobredosis de soledad que resulta indispensable para elaborar una obra”.