
Como se había informado en https://www.univalle.edu.co/arte-y-cultura/ a mediados del mes de abril de 2022, un grupo de docentes de la Escuela de Ciencias del Lenguaje de la Facultad de Humanidades está colaborando en la redacción del Diccionario Histórico de la Lengua Española, un ambicioso proyecto agenciado por la Real Academia Española. El proceso se ha venido consolidando y para conocer más sobre el mismo conversaremos con la profesora Lirian Astrid Ciro, coordinadora del grupo de profesores de la Universidad del Valle que hacen parte de este proyecto.
¿En qué consiste este Diccionario Histórico de la Lengua Española?
AC: El proyecto del Diccionario Histórico es hoy por hoy una de las obras más importantes que viene realizando la Real Academia Española (RAE). Es un proyecto que involucra a toda la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), la cual está conformada por las academias correspondientes de los diferentes países que tienen el español como lengua oficial. Este proceso es como la continuación de varios intentos fallidos por tener un gran diccionario histórico de la lengua española. El Diccionario Histórico lo que pretende es recoger la documentación de cada una de las palabras, rastrear sus primeras fuentes y hacer como una especie de biografía de cada palabra. Teniendo en cuenta que “histórico” no quiere decir solamente quedarse en el pasado, en el origen de la palabra, sino también se refiere a la recolección de términos muy usuales, de hecho, se recopilan términos que aparecen todavía como neologismos en la prensa. Entonces, el Diccionario Histórico lo que hace es recopilar todas las palabras y ver sus diferentes acepciones y su evolución a través del tiempo, mediante la compilación de fuentes lexicográficas y de fuentes léxicas. El proyecto es la continuación de varios intentos fallidos por tener un gran diccionario histórico de la lengua española. Este es ya el tercer intento. El primer intento de Diccionario Histórico se dio entre 1933 y 1936. Aunque en 1914 se había hecho un prospecto de ese diccionario. En 1936 se paró, llegó hasta la letra c. Luego, se volvió a retomar el proyecto en 1960 y fue hasta 1996, pero en ese entonces llegó hasta la letra b. El “fracaso” de esos intentos previos tiene que ver con que en esa época no existían los recursos informáticos con los que contamos ahora y era más difícil cohesionar un equipo alrededor del proyecto como tal. Ya en este siglo se vuelve a retomar el proyecto. De hecho, en el 2021, se crea la Red REDACTA, que, como comentaba, integra la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) con cada una de sus academias; allí está la Academia Colombiana de la Lengua. Esta red panhispánica también da la opción de integrar a otro tipo de instituciones que se encargan del estudio de la lengua; por ejemplo, las universidades. Por Colombia, hasta el momento, solo están el Instituto Caro y Cuervo y la Universidad del Valle.
¿En qué consiste la lexicografía digital?
AC: La lexicografía digital es un avance natural de la lexicografía. Sobre la lexicografía existe un debate de si es una ciencia, de si es una metodología, pero, como tal, se encarga de lo que son los repertorios lexicográficos; tanto de la elaboración, como de la teoría (metalexicografía), es decir, el análisis de la tipología de las obras lexicográficas, de su historia, de su crítica, entre muchos otros aspectos. Ya la lexicografía digital aporta muchísimos recursos y elementos que facilitan ese trabajo lexicográfico. De hecho, siempre se ha dicho que el soporte natural de los diccionarios es el informático, porque uno no lee un diccionario de comienzo a fin, sino que uno va y busca una determinada palabra, es una obra de consulta. Son los saltos reticulares los que facilitan la búsqueda de palabras que no logramos descifrar, o de las que queremos ampliar un elemento, ya sea desde el significante o desde el significado. La lexicografía digital facilita la tarea, pero también le da un lugar preponderante a lo que es la obra lexicográfica en ese sentido. Por ejemplo, en el caso del Diccionario Histórico, ha facilitado que podamos contar con herramientas muy potentes como corpus textuales. Por ejemplo, teníamos antes los corpus de la Real Academia de la Lengua, el CREA, el CORDE, pero también está el corpus del Diccionario Histórico. El propio Diccionario Histórico se nutre de un corpus que se ha constituido específicamente para esta obra. También está el Nuevo Tesoro Lexicográfico, que es una obra que compila todas las obras lexicográficas, todo lo que tiene que ver con las obras que ha publicado la RAE, incluso, desde el Diccionarios de Autoridades, que el primer tomo se empieza a elaborar en 1713 y se publica en 1726, hasta el DLE, que es el Diccionario de la Lengua Española, que el último es de 2014, aunque se ha ido actualizando virtualmente (en los últimos años se tomó la decisión de no volver a imprimirlo, porque ya todos los hablantes podemos consultarlo en línea, es más fácil y mucho más económico). La lexicografía digital consiste en eso, en una serie de herramientas que facilitan el trabajo lexicográfico y permite el avance de un proyecto de esta envergadura.
¿Cómo fue contactada la Universidad?
AC: Yo soy egresada de la Escuela de Lexicografía Hispánica que es un programa de maestría que estaba financiado por la Fundación Carolina, y consistía en la realización de la Maestría en Lexicografía Hispánica en la Real Academia Española. Fui becaria en la cohorte 2005-2006 y, a partir de ahí, se crean una serie de relaciones con la RAE. El contacto también se estableció directamente con la coordinadora del diccionario, la profesora Mar Campos Souto, que es una lexicógrafa muy importante. Entonces, nosotros manifestamos nuestro interés por participar, porque sabíamos que era un proyecto que se estaba gestando con los egresados de la Escuela de Lexicografía Hispánica, pero que también era el gran proyecto pendiente de la lexicografía hispánica. Manifestamos ese interés. Desde el mismo equipo central de la RAE avalaron nuestra participación y así fue cómo se estableció el contacto.
¿Cómo se formó el grupo de trabajo en la Universidad del Valle?
AC: Inicialmente, estábamos el Grupo de Estudios Lingüísticos Interdisciplinarios, pero por intereses y compromisos de los profesores y demás, al final de este equipo solo quedamos dos: la profesora Mónica Emma Chamorro Mejía, y yo. Del Departamento de Lenguas Extranjeras manifestaron interés el profesor Orlando Chaves Varón, quien tiene formación filológica, y la profesora María Eugenia Guapacha. La profesora Guapacha estuvo en la primera fase y después se retiró; entonces, continuó el profesor Orlando Chaves. Actualmente somos tres: la profesora Mónica Emma, el profesor Orlando y yo, Lirian Ciro. Ahora se ha integrado un estudiante de la Licenciatura en Español y Filología, Sebastián Benavidez Bravo, quien realizará su trabajo de grado en el marco de este proyecto.
¿Cómo es el proceso?
AC: El proceso de redacción está siempre coordinado desde la RAE. Yo soy la coordinadora del equipo de Univalle, pero esa coordinación es más de un control de calidad. Los diferentes integrantes van haciendo la redacción de las entradas, van compilando la información, y luego yo tengo que mirar que no haga falta llenar algún vacío temporal; por ejemplo, que en 25 años no haya ninguna fuente ni nada. […] Pero es la misma RAE la que nos otorga las palabras. Como nosotros somos colombianos, inicialmente nos han estado otorgando colombianismos. De hecho, ya se encuentran publicadas cuatro entradas que nosotros hemos trabajado: “changua”, “cununo”, “cachapa”, “chusque”. Entonces, todos estos colombianismos los hemos rastreado, aunque, claro, hay que tener en cuenta que no necesariamente está restringido su uso al territorio nacional, sino que, digamos, también aportan otras acepciones que están en el amplio mundo hispánico. Por ejemplo, “cachapa” no es solamente de Colombia, sino que también se comparte con Venezuela y algunas acepciones con Puerto Rico. Entonces, ellos nos asignan las palabras y nosotros empezamos a hacer el recorrido por diferentes obras lexicográficas, construimos primero un esqueleto de acepciones con los diferentes significados, y luego los vamos nutriendo con los diversos corpus. Primero con el Corpus del Diccionario Histórico, luego con el CORPES, que es el Corpus del Español del siglo XXI y también con otros corpus que han elaborado otras instituciones. En México está el CORDIAM, un corpus diacrónico del español y muchos otros corpus que también nos permiten hacer el rastreo. Supongamos que esa palabra no tiene representatividad en esos corpus, entonces, de allí sí nos toca ir a otras fuentes más amplias, por ejemplo, repositorios de revistas, incluso el mismo Google Libros. Entonces, vamos buscando la palabra, vamos trayendo los contextos y vamos metiendo todo en la base de datos.
¿También hay un proyecto de impresión?
AC: Pues inicialmente el proyecto se había pensado únicamente en formato digital. Acá recuerdo lo que había comentado acerca de que ese es el soporte natural de los diccionarios, pero también, por la financiación que recibe la obra de instituciones españolas y del mismo gobierno español, se sugirió la impresión de la obra, como su materialización física. Entonces lo que se va a hacer es seleccionar unos campos semánticos, porque obviamente no se puede imprimir todo el diccionario, que es enorme, entonces sí unos campos temáticos específicos. Por ejemplo, enfermedades, armas; entonces, eso es lo que se ha pensado, sacar más o menos como seis tomos, por campos temáticos muy delimitados. Yo considero que es muy importante que la Universidad del Valle esté trabajando en este proyecto porque estamos aportando a lo que es la historia de nuestra lengua, estamos realizando la biografía de estas diferentes palabras. Pero también es un proyecto interesante en esa medida, porque ya sabemos eso, que el español es cada vez más fuerte a nivel internacional, cada vez la gente se interesa más en aprender español como segunda lengua, como lengua extranjera. Y no solamente por el gran peso demográfico que tenemos, porque somos muchísimos hispanohablantes, sino también por toda la historia que tiene nuestra lengua, una lengua milenaria. Y, entonces, intentar también condensar esa historia a través del rastreo de la biografía de una palabra, de las fuentes, de las documentaciones, me parece que es una tarea muy interesante, pero también muy importante y muy bonita. Entonces, creo que es una excelente oportunidad que estemos trabajando en este diccionario.
¿El diccionario ya se puede consultar digitalmente?
AC: Sí, lo pueden consultar en línea. Pero, la cuestión no es que uno pueda mirar cuáles palabras están y cuáles no. Entonces, generalmente, uno puede poner una palabra y a veces puede que salga, pero otras veces no. Es una publicación periódica, cada seis meses se va actualizando, y de hecho la Universidad del Valle ya aparece en los créditos, tanto en REDACTA, que es la red de instituciones que aporta a la redacción del diccionario.
Para más información sobre este Diccionario, consultar el siguiente enlace: https://www.rae.es/dhle/ayuda/presentacion


