
El Departamento de Historia de la Universidad del Valle y la Cátedra Germán Colmenares realizó el Coloquio La enseñanza de la historia en Colombia con el objetivo de reflexionar sobre los esfuerzos e investigaciones de diferentes universidades del país para difundir la enseñanza de la Historia.
Una de las ponencias titulada La actualidad del pasado, una disputa por la historia, la verdad y la Patria, Miguel Antonio Caro y José María Quijano Otero, 1872, estuvo a cargo de Alba Patricia Cardona, profesora de la Universidad EAFIT de Medellín.
El tema principal de la ponente fue la historia patria que surge en Colombia en el siglo XIX: “la historia hacía parte de la retórica de los géneros literarios y ayudó en la configuración de unos idearios de país que fueron muy importantes en su momento. Es un saber destinado a promover el sentimiento por los héroes y hechos que fundaron la patria. Es un saber emotivo, pasional; un discurso profundamente memorioso, narrativamente simplificado. Son lecciones fragmentadas y cronológicamente estructuradas que no representaban una disciplina para la reflexión crítica de tipo académico sino un saber destinado a henchir de orgullo a los ciudadanos edificado sobre una base épica que ayudaba a elevar al nivel de leyenda de los tiempos, los hombres y los acontecimientos que habían originado la República”, sostiene la profesora.
La conferencista puso como ejemplo lo que sucedió con la declaratoria del Día de la Independencia y de qué manera se construyen unas líneas causales e interpretativas de un evento. Así, en este contexto surgió la polémica entre Miguel Antonio Caro y José María Quijano cuyo epicentro fue la definición del 20 de julio como el Día de la Independencia. Todo inició por un artículo titulado Nuestra Revolución de José María Quijano en el que privilegiaba tópicos de corte liberal como el concepto de revolución, el pueblo como agente de cambio, la idea de ascenso moral y social de la república, y el federalismo como principio organizativo validado por los precursores de la patria.
Por su parte, Antonio Caro escribe en contra del artículo y de la conmemoración del 20 de julio manifestando que los precursores de la Independencia querían construir una República atea y perseguidora de la Iglesia. Caro defendía la idea de la Iglesia como garante de orden del país, como el eje que articula la historia. Pugnaba contra la celebración, porque veía en ella “una amenaza contra la religión y el orden”. Criticaba la interpretación del pasado y que los liberales radicales veían ese día con ojos “populacheros”, anticatólicos y peligrosos para el mantenimiento del orden y la tradición. Se preguntaba entonces si el 20 de julio era efectivamente el día de la Independencia.
A esto, José María Quijano respondió el 31 de julio de 1872 con un artículo que señalaba las inexactitudes de Caro. La polémica terminó en agosto de 1872, y el 20 de julio quedó como fecha de Independencia Nacional, mediante la ley 60 del Congreso del 8 de mayo de 1873.
Lo anterior nos muestra cómo se construyen las versiones de esos acontecimientos y los modos en qué una lectura hecha desde coordenadas políticas dan a la historia un papel fundamental en la formación cívica y en la conciencia histórica de una colectividad.
La profesora Cardona llamó la atención sobre la necesidad de actualizar el pasado mediante cambios lingüísticos, cambios narrativos, cambios de formato, cambios de performatividad. Estos cambios se evidencian en la historia académica que se ve impelida a liberarse de la historia patria, de la cual ha sido su réplica, y en el trabajo de los guionistas de televisión que, a pesar de las críticas, se están tomando la tarea de representar la historia.
“Hay que proponer un análisis crítico de la historia, una mirada historiográfica, pensar las condiciones de producción de la historia, los públicos a los que va dirigido, los formatos en lo que tiene que presentarse. Hay que actualizarla y actualizar los contenidos en función del presente. Eso no quiere decir desconocer u olvidar el pasado, es poner ese pasado en relación con el presente”, concluye.
La profesora Cardona es historiadora de la Universidad Nacional de Colombia, Magister en Historia Social de la Universidad Nacional de Colombia, sede Medellín y Doctora en Historia de la Universidad de los Andes.


