
Gabriela Rizo Luna, Shirley Montano Tumina, Lucero Robledo Jiménez son las primeras egresadas y David Villegas Campos el primer egresado del Programa Académico Interpretación para Sordos y Guía-Interpretación para Sordociegos. Desde 2021, estos estudiantes decidieron continuar su experiencia formativa después de haberse graduado exitosamente de la antigua Tecnología en Interpretación para Sordos y Sordociegos.
Ser pioneros en cualquier actividad humana siempre tendrá mérito y reconocimiento. En este caso, tanto los cuatro jóvenes que el pasado 30 de noviembre desfilaron junto a más de mil egresados en la sede de Cali, como para la misma Universidad del Valle, que fue la primera institución educativa en el país que apostó por la formación de intérpretes y guías-intérpretes, desde un proceso de certificación que se ofreció en la sede de la Universidad en Bogotá, entre los años 1998 y 1999, se constituyen en precursores de un área de formación profesional cuya importancia es cada vez más reconocida en el país y en el mundo.
25 tecnólogos profesionales han egresado de la antigua tecnología, muchos de ellos ahora vinculados a la educación básica secundaria y educación superior, lo cual ha favorecido las condiciones de accesibilidad a la información y comunicación, así como la accesibilidad académica, a un número importante de personas sordas usuarias de la lengua de señas colombiana (LSC).
¿De qué se trata todo este asunto de la lengua de señas colombiana? Al reconocer la diversidad comunicativa y lingüística como una realidad inherente al ser humano, la comunidad sorda de nuestro país cuenta con una lengua propia, la lengua de señas colombiana, y con los servicios de interpretación que le permite la interacción con la comunidad oyente usuaria del español. De otra parte, la capacidad lingüística de las personas sordociegas les permite constituir sistemas de comunicación nutridos de recursos semióticos que se ensamblan para comunicarse con los otros e interaccionar en sociedad. En este caso, el guía-intérprete lleva a cabo procesos de interpretación intersemiótica que le hacen posible a la persona sordociega estar en contacto con la realidad que le rodea, interactuar con esta, establecer interacciones comunicativas válidas y acceder a la información y el conocimiento. Por tanto, la presencia de los intérpretes y guías intérpretes son expresión de garantía de los derechos al proveer condiciones, a través de sus servicios, para que personas sordas y sordociegas accedan a los diversos escenarios de la vida ciudadana respetando sus singularidades lingüísticas y comunicativas.
El Programa Académico que acaba de graduar a sus primeros cuatro egresados cuenta con 71 estudiantes repartidos en cuatro cohortes. En él, cursan estudiantes de varias regiones del país, pues el Programa permite las modalidades de presencialidad y presencialidad mediada por tecnologías. Otro aspecto de gran importancia es que este programa es el único en el país, existen otros dos, que es cursado tanto por estudiantes oyentes como sordos. Otra particularidad, es que este programa es acogido/adscrito a por dos facultades: la Facultad de Salud por medio de la Escuela de Rehabilitación Humana, y la Facultad de Humanidades a través de la Escuela de Ciencias del Lenguaje. La historia tiene sentido. Tradicionalmente, la sordera fue enfrentada solamente desde el ámbito de la salud, incluso eran los profesionales de la salud quienes se encargaban de la educación de estas personas. Transformaciones y aperturas en la forma de entender las diferentes expresiones de la condición humana, en este caso, vinculados al lenguaje, reafirmaron que, con relación a nuestro tema, la realidad de la población sorda y sus lenguas era un asunto transdisciplinar. Finalmente, el resultado de las reflexiones sobre la experiencia y de las elaboraciones conceptuales es un currículo donde se integra un modelo social y cultural alrededor de los sordos, de la sordera y sus implicaciones sociales, culturales y políticas y una perspectiva lingüística que integra estudios sobre las lenguas, las lenguas de señas, la interpretación y la traducción.
Para la Universidad del Valle este Programa Académico es clave en su esfuerzo por fortalecer su Política de Discapacidad e Inclusión (Acuerdo 004/2013), entre otras posibilidades, porque abre la puerta a la presencia de más personas sordas y sordociegas como parte de la comunidad universitaria. En la actualidad, la Universidad del Valle cuenta con profesores y estudiantes sordos y un profesor sordociego para quienes los servicios de interpretación lsc-español y guía-interpretación son indispensables. Al respecto, Mónica María Carvajal Osorio, directora actual del Programa, pero más que eso, artífice comprometida con la formación de intérpretes y la comunidad sorda, nos dice
"Tenemos universidades en Colombia que tienen un número alto de estudiantes sordos, pero nosotros nos enorgullecemos porque contamos con el profesor Samuel Valencia, persona sordo-ciega, quien tiene una maestría en administración pública y es psicólogo. La Universidad le da el soporte de servicio de guía-interpretación que, incluso, está bajo la responsabilidad de uno de los egresados de la Tecnología. Igualmente, contamos con la presencia de los profesores Daniel Luque, Rubén Darío Pichica, Rubén Darío Cachiotis y Mario Santacruz, personas sordas, usuarias de la lengua de señas colombiana; ellos no solamente enseñan lengua de señas colombiana, aquí le damos el lugar a las epistemologías sordas. Por tanto, en manos de ellos están las asignaturas sobre su cultura, su lengua y su historia, porque son comunidad, cultura está marcada por la experiencia visual. Entonces, en esas asignaturas tienen su servicio de interpretación, de los cuales también han sido nuestros egresados los que han ofrecido estos servicios. (…) Siempre se resalta que una Universidad es incluyente porque tiene estudiantes, pero yo siempre digo que también los docentes nos marcan ahí un reto, un desafío, y que estos profesionales que estamos formando justamente posibilitan estos procesos de inclusión laboral".

Graduandos junto a las profesoras Mónica Carvajal y Saionara Figueiredo.
En este sentido, el compromiso de la Universidad en el sostenimiento del Programa ha sido clave y se manifiesta en el apoyo que el Consejo Académico ha dado a la periodicidad anual del Programa, en consideración a que la sociedad necesita más profesionales que posibiliten la comunicación entre sordos y oyentes. El interés por vincular la comunidad sorda, y en general las diferentes manifestaciones de diversidad que conviven en la Universidad es cada vez más visible. Como consecuencia, uno de los trabajos, y al cual le fue otorgado la mención de laureado, fue el que abordó la traducción del himno de la Universidad del Valle a Lengua de Señas Colombiana. Se trata del proyecto de grado de Gabriela Rizo Luna y David Fernando Villegas Campo. Se espera que próximamente se pueda visualizar este producto en los sitios institucionales de la Universidad. Otro punto clave que demuestra cómo este programa académico está comprometido con la realidades y necesidades concretas de la comunidad es la interacción constante con asociaciones de sordos de la ciudad, así como con entidades de orden nacional que son, finalmente, las que brindan lineamientos para la población sorda y sordociega: es el caso del Instituto Nacional para Sordos, la Asociación Colombiana de Sordociegos y la Federación Nacional de Sordos de Colombia.
Felicitamos a los cuatro egresados que desde el 30 de noviembre incidirán positivamente en la sociedad permitiendo y potenciando la interacción entre sordos y oyentes, a la vez que representan un nuevo perfil profesional con todo el compromiso, dedicación y respaldo de la Universidad del Valle. Extensivo el reconocimiento al equipo humano que acompaña el proceso formativo de estos nuevos profesionales, un trabajo conjunto entre docentes sordos, sordociegos y oyentes y el apoyo de modelos lingüísticos de la lengua de señas colombiana.


