
Miércoles, 05 Marzo 2025
Agencia de Noticias Univalle
Publicado en El Tiempo
Cali es la sede del primer doctorado en Colombia de Estudios para la Paz y reúne a 52 docentes de 22 grupos de investigación de la Universidad del Valle y la Universidad Pontifica Javeriana, quienes se unieron desde la filosofía, el trabajo social, la pedagogía, la ecología, la sociología y las artes para fomentar la investigación de alta calidad en la resolución de los conflictos.
“El doctorado nace como una respuesta al estallido social de 2021 que reveló conflictos y exigencias sociales insatisfechas, que exigían una nueva manera de acercarse a las comunidades”, expresó Guillermo Murillo, rector de la Universidad del Valle, celebrando esta unión público privada que, en aras de los conflictos actuales, marca su necesidad y nuevos retos.
“Este doctorado y sus estudiantes son una luz en medio de los momentos difíciles que atraviesa el país”, manifestó el rector de la Universidad Javeriana, Vicente Durán Casas S.J, durante el panel con estudiantes, docentes y activistas, que debatieron sobre el presente y futuro de este campo de estudio.
Paz y ecología: la línea de mayor crecimiento
En contraste con la violentología, para el profesor Adolfo Álvarez el sello de este programa académico es que “desde el comienzo nos propusimos formar en investigación para la paz”, reflejado en una propuesta teórica y metodológica por contribuir la comprensión y la resolución de los conflictos en todas las áreas del conocimiento. Al respecto, los conflictos ambientales y la comparación de los distintos procesos de paz nacionales e internacionales son los intereses de mayor crecimiento entre los profesionales, como lo demuestran las 230 investigaciones sobre la paz, identificadas por el padre Mauricio García Durán con el estudiantado de doctorado.
El estudio de los justos y los antídotos para la polarización
“Hay una cuestión que no ha sido muy estudiada y es lo que Carlos Donato refiere como ‘Los justos’: ¿Quiénes son esos terceros en el conflicto, empresarios que se negaron a financiar paramilitares, que se negaron a ejecutar las órdenes de sus comandantes, a pesar de perder el cargo?”, afirmó la docente María Eugenia Ibarra, actual directora del Posgrado en Sociología reconocida por sus investigaciones sobre acciones colectivas por la paz y la incorporación del enfoque de género. El estudio de los “Justos” en otros países ha aportado claves para conducir los procesos de paz, desbloquear los diálogos, observar y garantizar compromisos. Además, lo más importante es que “ofrece un antídoto para remediar los efectos dañinos de la polarización extrema que hemos vivido”, continúo Ibarra. Las evaluaciones desapasionadas del conflicto y concentrarse en las cifras la invitación del profesor Luis Carlos Castillo, quien considera que la polarización está impidiendo ver los avances de paz en medio del conflicto. “Al comparar las cifras registradas en el conflicto armado actual con las del 90's y la primera década del siglo XXI se puede ver que eran ejércitos de 20.000 y 30.000 hombres armados, ejércitos mayores que los ejércitos de Centroamérica. Actualmente, los enfrentamientos no son en estas circunstancias”, dimensionó Castillo. Situación que le parece grave, en la medida en que “esto podría llevar a que la población piense que los esfuerzos que se están haciendo para cumplir el acuerdo con las Farc son esfuerzos que no deberíamos seguir haciendo”, explicó el docente.
Geografías de la Esperanza
Gloria Cuartas, trabajadora social y ex alcaldesa de Apartadó, reconocida por defender la paz en esa región, participó en un diálogo con la Profesora Alba Nubia Rodríguez, explorando el rol de la geografía en los estudios para la paz. Con la presentación de su libro Geografías de la Guerra y Geografías de la Esperanza, Cuartas explicó la superposición de intereses del Urabá desde 1985 hasta el 2013. “Después de 30 años de muerte, de despojo y de eliminación de los sindicatos, nos muestran un gran puerto. Por su parte, la comunidad advirtió que valía la pena quedarse en su territorio, que valía la pena amar, estar con sus hijas, cuidar el campo. Encontramos esos dos extremos: el gran desarrollo que generó muerte y el desarrollo de una comunidad que hace una propuesta anti hegemónica”. Finalmente, Cuartas agradeció con cariño a la universidad del valle, puesto que en medio de su ejercicio como alcaldesa y las amenazas de grupos paramilitares por sus declaraciones a instancias internacionales “esta universidad me recibió y pude contar lo que estaba sucediendo y los grupos de mujeres de Cali me ayudaron a sanar”. Laura Parra Rodríguez - Agencia de Noticias Univalle


