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Ana Yuli Mosquera en una ciudad de mujeres azules

 

Lunes, 10 Marzo 2025

Agencia de Noticias Univalle

Escena única:

En una cafetería, mientras mira su celular, una mujer negra de mediana edad espera sentada en una banca de cemento. Parece venir de su trabajo de profesora, lleva consigo una bolsa y una bandeja plateada que usó para alguna actividad en el colegio. Mira su reloj. Escribe por chat: Hola!! Llegué. Es en la cafetería de idiomas, verdad? El periodista aparece en escena dos minutos después

PERIODISTA: (Se presenta)

ANA YULI MOSQUERA : Mi nombre es Ana Yuli Mosquera Becerra. Soy profesora del Instituto Colombiano de Ballet Clásico y docente de español. A eso se suma otra parte de mi vida, que soy directora y dramaturga del Grupo Trenza Teatro de Cali.

MUJER 2: Dicen que somos chocolate…chocolate dulce…chocolate tibio…chocolate alegre…bombón de chocolate.

MUJER 1: Dicen que somos café… oscuras y fuertes…café caliente…café amargo…café con un toque de licor…somos café con leche o tinto renegrido

PERIODISTA: Después de leer Ciudad de Mujeres Azules me imaginé cómo se hacía el trabajo de Trenza Teatro. Son obras interpretadas y protagonizadas por mujeres afro sobre temas que les incumben ¿Cómo es la experiencia de ese teatro afro-femenino?

ANA YULI MOSQUERA : Yo estudié Teatro en Bellas Artes, luego estudié Literatura en la Universidad del Valle. La Literatura y el teatro siempre me han perseguido y las ganas de contar, mucho más. Empecé a buscar en Cali cómo desarrollarme como actriz de teatro, no encontré ese espacio así que dije “si no está, pues lo conformo”. Nos unimos inicialmente con egresadas de la Universidad del Valle, queríamos contar nuestras propias historias como mujeres afro. Queríamos hablar sobre lo que nos pasa, cómo nos ven y cómo nos vemos. Y arrancamos con ideas que se fueron gestando, que fui escribiendo, que fui organizando. (Ana Yuli siempre sonríe, durante toda la entrevista no para de sonreír. Quizás de alegría por contar su historia, o nerviosa ante la grabadora y la presencia del periodista que también sonríe contagiado por ella).

PERIODISTA: (Por unos segundos mira la grabadora y comprueba que el aparato funciona bien)

ANA YULI MOSQUERA: Y así nos fuimos juntando para escribir. Y sale la primera obra que se llama Canciones azules en la que recogimos varios de los temas vividos por nosotras en todos estos años: Uno es el cabello, que ahora eso es una belleza, ver mujeres negras con sus afros, con trenzas. A mí que soy un poco mayor, me enseñaron a recogerlo, a tenerlo bien apretado, porque si no estaba despeinada, o el tema de nuestros cuerpos, uno llegaba a cualquier reunión y entonces decían “llegó la negra que baila”. Y si uno no baila y más bien es calladito, pues eso era como una dificultad, no a todos los negros nos gusta la rumba, la fiesta, la bulla. Entonces partimos de este grupo pequeño de amigas que nos juntamos, compañeras de teatro, filosofía, trabajo social. Íbamos a salas de teatro de Cali, como La Máscara, el Teatro Experimental de Cali y veíamos algunas historias en las que estábamos pero no nos veíamos como tal y ese era mi afán de empezar a contar lo que soy.

MUJER 1: Hay tanta historia guardada

MUJER 2: Y estoy segura de que no es toda…aún falta mucho que no se guardó, que aún no se contó. (Pausa)

MUJER 1: Ahora que sé, ahora que conozco, ¿qué voy a hacer?

MUJER 2: Entender, ¿no le parece? Ya conocemos parte del pasado, ahora podemos entender muchas cosas del presente.

PERIODISTA: (Mira de nuevo la grabadora antes de hacer la siguiente pregunta, sonríe al comprobar que todo está bien) Usted estudia teatro en Bellas Artes, también estudia literatura en la Universidad del Valle; uno puede identificar que hay un marcado interés académico por contar, por narrar, por encontrar formas de decir las cosas a través de la danza, el teatro, la literatura. ¿Por qué desde el arte?

ANA YULI MOSQUERA: Desde chiquita, siempre quise contar. Tengo escritos desde cuando tenía siete u ocho años. Soy de guardar cosas, de guardar papelitos. Y además soy bastante tímida. Parece ser que no (ríe fuerte), que no lo fuera, pero sí. Mis padres insistieron en que hiciéramos algo después del colegio para mantener las mentes ocupadas y no quedarnos en el centro, que era donde vivíamos. Así que con mi hermana fuimos a Bellas Artes, yo era muy grande para estar en ballet, así que entré a teatro y sentí como que ese era un camino para contar historias y me pareció maravilloso. También aportó en ese propósito pasar de un colegio privado de niñas a un colegio oficial como el Eustaquio Palacios, como que mi vida se abrió, el horizonte estuvo muchísimo más claro. Tuve unos muy buenos maestros y sobre todo una maestra, siempre lo cuento porque pienso ¿Cómo le puede cambiar a uno la vida un profesor? En grado 11, la profesora de español nos trajo a la Universidad del Valle y encontré otros espacios como la Facultad y la Licenciatura en Literatura y me vi escribiendo cosas, pero cuando entré a estudiar me encuentro con que me faltaba trabajo. Y dejé de escribir, hasta el séptimo semestre, no mostraba lo que hacía. Pienso que no tenía muchos referentes en ese momento. Ahora hay muchos. Hay muchas mujeres que escriben, mujeres negras que escriben. Pero en ese momento no leíamos a mujeres, eso se volvió una búsqueda para mí también.

PERIODISTA: ¿Una búsqueda?...

ANA YULI MOSQUERA: Es una búsqueda personal. Con mis amigas empezamos a compartirnos lecturas; “mirá, leí a esa mujer, leéla y además es afro”. Entonces uno empieza a encontrar a esas mujeres que le van enseñando que es posible escribir desde lo femenino, desde lo que somos, de cómo nos ven, eso es lo que trabajamos en Canciones Azules.

MUJER 2: Hemos transitado tantos caminos.

MUJER 1: Sí pero a veces tan solas.

MUJER 2: Solas o acompañadas, pero siempre transitando. Ana Yuli y el periodista siguen hablando, pero sus voces ya no se escuchan. Ahora se oye la voz del periodista en off.

PERIODISTA: (mira la grabadora y su expresión cambia, sigue su voz en off). La grabadora se detuvo por memoria llena, Ana Yuli me sigue hablando, aún no me doy cuenta de que parte de nuestra conversación no quedará registrada. Hablamos de las otras obras de teatro que componen Ciudad de Mujeres Azules: Cuatro Cuentos Perdidos, Las mujeres que soy, e Hirviendo, hablamos de la tragedia, la violencia y la desesperanza en ellos, sobre todo de Cuatro Cuentos Perdidos, que fue fruto de un trabajo desarrollado con el profesor Jorge Caicedo con jóvenes del Distrito de Aguablanca en la que se entrelazan las historias escuchadas, a través conversaciones entre los personajes y encuentros en un parque. O de lo auto referencial en Las mujeres que soy; una actriz negra y mayor que a pesar de su talento no es aceptada para interpretar personajes que imaginan para mujeres blancas. El periodista deja a un lado la grabadora y alista su teléfono móvil para continuar con la entrevista. Ana Yuli no ha dejado de sonreír.

PERIODISTA: ¿Cómo fue su experiencia en África con ese grupo de escritores que fueron en ese retorno simbólico de Manuel Zapata Olivella?

ANA YULI MOSQUERA: Fue una experiencia esotérica. Dije, voy a intentar mirar este lugar como lo vería él. Me interesaban mucho los muchachos que encontramos allá. Conversar con algunos de ellos, me sentí muy en casa y por supuesto y aprendí muchísimo. Yo veía un rostro o un caminar y decía esto es como mi barrio, aquel es como mi primo, ese habla como mi hermano, escucharlos hablar, con todos esos sueños, me pareció que no hay desesperanza, uno a veces pueda pensar lo contrario por el imaginario que uno tiene de África pero no. En la isla Gorée el dolor fue inmenso, uno piensa, Dios mío, cómo puede ocurrir eso, cómo sigue ocurriendo hoy en día, con todo lo que está pasando ahora con el pueblo palestino y nadie hizo nada. Eso me confrontó mucho.

PERIODISTA: En sus obras hay denuncia, uno siente un afán por mostrar el lugar de inequidad y de lo que pasa en especial con las mujeres negras ¿Cómo cree usted que esta experiencia en África puede alimentar su trabajo?

ANA YULI MOSQUERA: No te puedo decir mucho, pero tengo una idea que surge de sentarme ahí en la isla, ver el mar y empezar a jugar con ideas. Pensé en crear una obra de teatro y de danza a partir de lo que vi en esa isla, lo que sentí en esa isla, lo que creo que pudo haber ocurrido en esa isla, con un final feliz.

PERIODISTA: ¿Cómo puede tener un final feliz una historia inspirada en la isla Gorée?

ANA YULI MOSQUERA: Yo creo que todos los seres humanos estamos dando siempre la lucha, puede ser difícil, nos caemos una, dos, tres veces, pero lo logramos, pero el solo hecho de levantarse y volver a intentarlo ya es esperanzador. Así lo veo yo. Lo que pasó en Gorée no fue “listo, nos encadenaron y nos metieron en el barco”. Cuando yo empiezo a ver esos hombres de más de dos metros en el avión de Madrid a Senegal , incómodos y luego acá nos cuentan cómo los ataban de pies y manos porque se enfrentaron “me tienen que matar o me tienen que llevar de esa manera”. Eso me hace pensar que la lucha siempre ha estado allí y va a seguir desde donde sea.

Por Edgar Hernán Cruz García

Periodista Dirección de Comunicaciones Universitarias