
En el Auditorio Germán Colmenares se realizó el viernes 13 de marzo el conversatorio Uso de la Inteligencia Artificial. Tuvo como invitadas a las profesoras Laura Sofía Rodríguez (Escuela de Ingeniería de Sistemas) y María Eugenia Guapacha (Departamento de Culturas y Lenguas Extranjeras). El invitado fue el profesor Martín Urquijo (Departamento de Filosofía). La actividad académica fue organizada por el Comité de Investigaciones de la Facultad de Humanidades.
La Inteligencia Artificial es una tecnología que se usa cada vez más en diversos campos y actividades y, como todo desarrollo artificial que potencie facultades humanas, su empleo masivo genera optimismo, por sus inmensas posibilidades en campos como la investigación médica, a la vez que temor y desconfianza, por su capacidad de imponer visiones no consensuadas de la realidad. En la Universidad del Valle se viene pensando un documento que establezca los lineamientos institucionales para el uso ético y responsable de la Inteligencia Artificial (IA). Las Facultades están generando espacios de discusión y reflexión sobre el fenómeno de la IA, tanto por su capacidad de transformación integral de la sociedad como por los efectos concretos que tiene en nuestro ámbito educativo. Los docentes expusieron, a partir de sus experiencias, sus principales preocupaciones con relación de la irrupción de la IA.
La profesora Laura Rodríguez llamó la atención sobre los sesgos, las desigualdades y las violencias que la IA está legitimando cultural y socialmente, especialmente en lo concerniente al género y a la diversidad étnica. El hecho de que la gestión y desarrollo de estos buscadores de patrones estadísticos sean dirigidos, principalmente, por hombres, desde centros de poder e influencia con intereses concretos, condiciona la neutralidad y confiabilidad de los datos y contenidos con que se alimentan. Para ella, regulaciones y normativas de su desarrollo tecnológico y de su uso general son necesarias para garantizar la protección moral de las personas y de los grupos, así como la imparcialidad de los contenidos que allí se destilan. Como complemento, desde la universidad se debe reflexionar sobre la ética que encarnarán las y los estudiantes que se están formando.
Ética fue el concepto sobre el que más llamó la atención el profesor Martín Urquijo del Departamento de Filosofía. Ilustró a la audiencia sobre cómo desde Rousseau, por ejemplo, se reflexiona sobre el impacto de la ciencia y la tecnología en la sociedad. Si las anteriores pueden concentrar a las personas en especialidades cerradas que limitan su interacción y percepción de su entorno, la IA contribuye a este escenario al dar a los usuarios una sensación de producción de conocimiento que es falsa. Para Urquijo, la IA “es un gran plagiador”. Por tanto, solo una formación ética sólida puede permitir a los usuarios usar estos motores en la precisa dimensión que corresponde. De allí, recalcó la importancia de pensar en una ciudadanía digital, donde la dimensión artificial no elimine las aspiraciones de justicia y desarrollo que nuestras sociedades aspiran.
La profesora María Eugenia Guapacha contó a la audiencia sobre las diferentes experiencias de uso de la IA en el ámbito educativo, especialmente en el aprendizaje de idiomas. En ellas, ha encontrado que a pesar de las innegables ventajas que tiene el uso de la IA en actividades como la planeación de clases, la evaluación o la corroboración de autoría, siempre debe haber un criterio “humano” que entienda el contexto del proceso académico.
A propósito, a finales del año pasado el Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades presentó la edición de la revista Praxis Filosófica dedicada a la inteligencia artificial. Para acceder a la publicación, siga este link. Núm. 62S (2025): Praxis Filosófica No. 62 Suplemento: La inteligencia artificial: ¿la segunda muerte del hombre? | Praxis Filosófica


