
El pasado viernes 8 de mayo del presente año se cumplió un año del feminicidio de Sirley Vanessa López, estudiante de Licenciatura en Literatura de la sede Palmira. En conmemoración, la Facultad de Humanidades le rindió un sentido homenaje.
Este espacio contó con la presencia del decano de la Facultad, Julio César Vargas Bejarano, quien inició el homenaje con unas emotivas palabras. También participaron la vicerrectora de Bienestar Académico, Adriana Reyes; la secretaria general de la Universidad, Rosa Emilia Bermúdez; docentes, funcionarias y funcionarios y estudiantes de la Facultad de Humanidades. El coro universitario de la sede San Fernando participó con canciones especialmente escogidas para la ocasión. Durante la jornada se realizó la entrega de una ofrenda floral y un homenaje con velas.
Asimismo, la directora del Centro de Investigaciones en Género y Sociedad, profesora Laura Liliana Gómez Espíndola, ofreció un discurso sobre las violencia basada en género y un llamado a la acción a exigir una académica libre de ellas. A continuación, presentamos su discurso.

Hoy nos convoca el recuerdo de Sirley Vanessa López Loaiza, de su alegría y su compromiso, el recuerdo de la huella amorosa que dejó en cada uno de sus familiares y amigos. Pero al tiempo nos convoca la memoria de tantas mujeres cuyas vidas han sido arrebatadas o marcadas por las violencias basadas en género. En nombre del Centro de Investigaciones y Estudios de Género, Mujer y Sociedad, expreso nuestra solidaridad con su familia, sus amistades y con todas las mujeres que hoy sienten este hecho como una herida colectiva. Cada feminicidio nos confronta con una realidad que no podemos seguir normalizando: las violencias contra las mujeres persisten en nuestros hogares, en las calles, en los espacios educativos y en los lugares de trabajo. No conozco una sola mujer que, después de una conversación profunda, no comparta una experiencia de violencia basada en género. Es una realidad que atravesamos todas, de distintas maneras, y que exige una respuesta personal, social e institucional.
Por eso, hoy hacemos un llamado a comprometernos activamente con la construcción de espacios libres de violencias basadas en género. Esto implica no solo rechazar públicamente toda forma de violencia, sino avanzar hacia la implementación eficaz de políticas institucionales de prevención, atención y protección; fortalecer rutas claras y accesibles para las víctimas; y crear espacios reales de reparación, escucha y acompañamiento.
Necesitamos transformar las estructuras que sostienen las desigualdades y los pactos patriarcales que silencian, revictimizan y perpetúan la impunidad. Necesitamos garantizar condiciones de igualdad, derribar los techos de cristal y construir comunidades donde las mujeres puedan vivir, estudiar y trabajar con dignidad, equidad y sin miedo.
En este camino, es fundamental reconocer el lugar y la importancia de las mujeres en la academia. Aunque históricamente hemos enfrentado una baja representatividad en muchos espacios académicos, el aporte de las mujeres a las ciencias, las humanidades, las artes y la construcción del pensamiento crítico ha sido inmenso y transformador. Muchas veces, nuestras contribuciones han sido invisibilizadas o relegadas al silencio; sin embargo, han sostenido procesos fundamentales para la comprensión y transformación de nuestras sociedades.
De manera especial, queremos resaltar el valioso papel de nuestras escritoras, literatas y poetas, quienes, desde su perspectiva de género, han logrado nombrar aquello que durante siglos se intentó callar. A través de sus narrativas han puesto en evidencia los dolores, las violencias y las desigualdades que vivimos las mujeres, pero también nuestras resistencias, nuestras luchas y nuestra capacidad de construir esperanza y transformación. Sus voces han sido memoria, denuncia y refugio; han abierto caminos para comprendernos y reconocernos colectivamente.
¡Cuánta poesía necesita nuestra sociedad y por ello cuánto duele cuando nos la arrebatan! Quisiera que las mujeres camináramos bajo ese reconocimiento mutuo de saber que a nuestro lado hay otra mujer buscando justicia, respeto, oportunidades y una vida libre de violencia. Que podamos mirarnos unas a otras como aliadas y sostén. Por eso hoy, más que nunca, hermanas, colegas y amigas, quisiera que estrecháramos nuestros lazos de sororidad. Acompañémonos, creámonos, defendámonos y cuidémonos entre nosotras, porque juntas somos más fuertes.
Que la memoria de Sirley Vanessa López Loaiza nos convoque no solo al duelo, sino también a la acción colectiva, a la defensa de la vida y al compromiso inquebrantable con una sociedad y una academia libres de violencias contra las mujeres.
Laura Liliana Gómez Espíndola
Directora
Centro de Investigaciones y Estudios de Género, Mujer y Sociedad
Facultad de Humanidades – Universidad del Valle



