Nos complace invitarles a participar en el Festival de Lenguas y Culturas, una jornada de actividades extracurriculares diseñada para enriquecer la experiencia académica mediante el intercambio cultural y lingüístico. Los días 20 y 21, en el edificio ECL (E17), la comunidad universitaria está cordialmente convocada a disfrutar de sesiones de bienestar, talleres culturales, charlas especializadas, clubes de conversación en inglés, muestras gastronómicas, actividades lúdicas y diversas expresiones artísticas.
Les extendemos una cordial invitación a profesores y estudiantes a aprovechar esta programación especialmente pensada para complementar su formación.

Jueves, 20 Noviembre 2025
Agencia de Noticias Univalle

Por su libro “Allende el mar”, el profesor de la Escuela de Estudios Literarios Oscar Osorio recibió la mención especial del Premio al Libro Periodístico que se entregó como parte del 50 Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar.
Como destaca el acta del jurado, “Beto Coral, Álvaro López, Rodín, Freddy Castiblanco, John Estrada, Ruby Tovar y tres mujeres más identificadas con nombres ficticios, y Bastián Camilo Peñaloza - un joven trans-, son voces de migrantes colombianos que viajaron hacia los Estados Unidos. Óscar Osorio reunió en Allende el mar estas diez voces, llevando hacia el registro escrito lo escuchado en Florida, New Jersey, New York e Indiana, relatos de desarraigo, de lucha cotidiana, de proyectos fallidos o aplazados”.
“Mediante la combinación de fondos provenientes del programa Investigador Visitante de la Comisión Fulbright de Colombia, el tiempo otorgado por la Universidad del Valle en la modalidad de año sabático y la aceptación de la Universidad de la Ciudad de Nueva York como universidad de acogida en los Estados Unidos, el profesor Osorio obtuvo los recursos que le permitieron desarrollar un proyecto de investigación - creación como el que concluyó en la escritura de este libro. Pero Allende el mar no es un informe de investigación etnográfica sobre migrantes colombianos. Es una obra compuesta por crónicas en las que cada persona entrevistada llega al texto escrito con su propia voz. Esa es su fuerza”, finaliza el acta.
El comité evaluador de esta categoría del Premio estuvo compuesto por Carmen Millán, abogada, magíster y doctora en Español, profesora en la Pontificia Universidad Javeriana, Colby College y Georgetown University, ex directora del Instituto Caro y Cuervo; Fernando Ramírez, periodista y abogado, editor de noticias de La Patria, profesor de Ética e Investigación en la Universidad de Manizales; y Yolanda Reyes, escritora, columnista y educadora. Fundadora de Espantapájaros, proyecto para el fomento de la lectura en la primera infancia.
Como parte del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2025 Gustavo Chicangana y José Guarnizo recibieron el Premio al Periodista del Año. El Premio a la Vida y Obra fue otorgado a la periodista Yolanda Ruiz Ceballos.
Todas estas distinciones se entregaron durante una ceremonia especial que se desarrolló este miércoles 19 de noviembre de 2025.
La historia detrás de esta publicación
“Allende el mar” es el resultado de una beca Fullbright que el profesor Osorio ganó en el año 2020. El docente se postuló a esta convocatoria con un proyecto de investigación-creación con el propósito de escribir crónicas de inmigrantes colombianos en Estados Unidos. La Universidad de la Ciudad de New York dio el aval para el desarrollo de la estancia.
Por dificultades de la pandemia, el inicio de la estancia se aplazó por dos semestres. Entretanto, la Universidad del Valle le otorgó un año sabático y el profesor pudo viajar a Estados Unidos en junio del 2021. Desde noviembre de 2021 hasta junio de 2022 se publicaron las crónicas que habían resultado de su trabajo en revistas nacionales e internacionales especializadas.
Con estas publicaciones acreditó el cumplimiento de sus compromisos con Fulbright y con la Universidad del Valle. Otras dos crónicas serían publicadas en septiembre del año 2022 y marzo del 2023, gracias al tiempo asignado para un proyecto de investigación que le aprobó la Universidad del Valle.
“Fue una experiencia maravillosa que me permitió conocer personas de varias regiones del país, cuyas circunstancias, unas felices y otras adversas, los han lanzado a la compleja aventura de la migración. Sus historias constituyen, en su conjunto, una vasta mirada sobre esta Colombia nuestra, sus posibilidades y sus caminos ciegos. He trabajado con la convicción de estar construyendo país y he hecho mi mejor esfuerzo como investigador y creador para escribir historias reales con tratamiento literario”, destacó el profesor Osorio.
La calidad literaria de estas crónicas suscitó el interés de la editorial Planeta, que decidió publicarlas en formato de libro con el título Allende el mar, bajo el sello editorial Colección Andanzas de Tusquets. Esta es una excelente noticia para el escritor y para la Universidad del Valle que, junto con Fulbright, le dieron todo su apoyo al trabajo investigativo-creativo del profesor Osorio.
El Centro de Investigaciones y Estudios de Género, Mujer y Sociedad de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle invita a toda la comunidad académica y vallecaucana al conversatorio y lanzamiento del libro "Eso no es amor: Diez feminicidios que sacudieron a Colombia". Esta actividad se realiza durante las actividades de conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El evento contará con la participación de la autora, socióloga y analista política feminista Juana Afanador Mejía, junto a las profesoras Alba N. Rodríguez Pizarro (antropóloga) y Laura L. Gómez Espíndola (filósofa) de la Universidad del Valle. Juntas abrirán un diálogo profundo sobre los feminicidios en Colombia y la necesidad de construir una sociedad libre de violencias.
Fecha: 26 de noviembre de 2025
Hora: 2:30 p.m.
Lugar: Auditorio Germán Colmenares, Facultad de Humanidades, Edificio D10 – Universidad del Valle.


El siguiente es el discurso con el cual el escritor vallecaucano Julio Cesar Londoño aceptó el Doctorado Honoris Causa en Literatura, que le otorgó de manera reciente la Universidad del Valle.
"Aunque he escrito miles de páginas, esta me costó mucho, fue más difícil que los obituarios de mis muertos, y más incluso que un ensayo sobre el tiempo, que me tomó una eternidad. Escribir sobre uno mismo es imposible porque no somos uno, somos varios, por lo menos dos: uno de ellos es un pavo real y el otro es una cucaracha. Qué seré hoy. Depende de los astros, dicen los brujos, o de los niveles de litio, dicen los psiquiatras, esos alquimistas del alma.
Claro que podemos ser híbridos, alto pavo real y minúscula cucaracha, reconocer que hay dos sujetos aquí, pronunciando un discurso que ojalá sea plegaria: uno de ellos es Londoño, el doctor de humanidades, y yo, que soy apenas Julio, un señor que envejece para que Londoño pueda escribir sus ensayos. El problema es que un argentino ya gastó este ardid y escribió una página, esquizoide y perfecta, «Borges y yo», el siglo pasado. Borges, principio y fin de todas las rosas. No resisto la tentación de repetirla aquí:
«Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo XVIII, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero lo hace de un modo vanidoso que las convierte en atributos de actor. Sería exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salv.ar, quizá porque lo bueno ya no es de· nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mí podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro. No sé cuál de los dos escribe esta página».
Así somos todos. Un momento somos divinos, superinstagram, bellos Jotamarios, y un segundo después somos humildísimos, más ínfimos que Gregorio Samsa.
Cuando recuerdo que son doctores de Univalle Gilma Mosquera, Carmiña Navia, Estanislao Zuleta, Juan Manuel Roca, Manuel Zapata Olivella, Fernando Cruz, Enrique Buenaventura, Luis Eduardo Bravo, siento la incomodidad del fulano que no encaja en la foto, sospecho que los astros confundieron a los severos jueces del Claustro de la Escuela de Literatura, del Consejo de la Facultad de Humanidades, el Consejo Académico y el Consejo Superior, quienes sopesaron mis labores y decidieron ·abrumarme con un doctorado que acepto con una mezcla confusa de orgullo y embarazo.
Dudo de mis méritos para ser doctor de humanidades como dudo del mérito de mis ejercicios literarios. Todos dudamos del valor de nuestras obras. Aunque no pretendo compararme con ellos, sé que dudan de sus obras los genios, de su fe los santos y de sus blasfemias los herejes. Y está bien, es un sano mecanismo de autocrítica y de cautela. El valor de las obras de arte es subjetivo, y las verdades de la ciencia son falsables. El arte y la ciencia son potencias humildes. La Religión es otra cosa. La Religión quiere sacralizar el mundo, la ciencia quiere descifrarlo, el arte lo celebra o lo maldice, dependiendo de la bilis del día, cuyo color varía según el litio, según los astros.
Son tres miradas distintas, pero todas trazan mapas del universo, planos del laberinto. Los mapas de la religión son relatos cosmológicos o códigos morales, y son eternos e inmutables, como corresponde a la soberbia de los dioses. Los mapas de la ciencia son modelos matemáticos o sociales, y son imperfectos y temporales, como los hombres y las mujeres que los dibujan. Los mapas del arte escapan a las definiciones. El arte fue una operación mágica al principio, en las pinturas de las cuevas, magia parasimpática para que la cacería fuera exitosa. Luego el arte fue figurativo, espejo del mundo. Ahora puede ser oscuro, abstracto o expresionista, un grito de furia o una oración pagana.
Al cerebro le gustan los mapas, lo tranquilizan, me dijo Rodolfo Llinás un día. El «yo», dijo sin vacilaciones el neurocientífico, es una construcción del cerebro para darnos, a esa cambiante criatura que somos, una sedante sensación de identidad en el espacio y de permanencia en el tiempo.
Todos dudamos de todo, en especial de las palabras. Es una reserva sensata. La elocuencia de las palabras puede simular la sabiduría, como advirtió una señora sabia y elocuente, Margarita Yourcenar. Pero también es cierto que pensamos con palabras. Tal vez la palabra nunca defina completamente la cosa, pero se le acerca. La palabra es la mejor traducción que tenemos de la cosa. Es lo que hay, y no es poco. Recordemos, por ejemplo, que el capitalismo y el socialismo son doctrinas netamente verbales, o, si usted prefiere, religiones que adoran divinidades opuestas. El capitalismo privilegia el mercado y el orden; al socialismo le preocupan la gente y la libertad. China, Nueva Zelanda y los países nórdicos están encontrando bellas soluciones intermedias.
Otro ejemplo de artefacto verbal magnífico es el cristianismo. Jesús, el famoso disidente judío, construyó un relato poético, lo ilustró con parábolas verbales, lo apuntaló con razones humanistas, lo ungió con la leche de la bondad y lo puso en escena con milagros espectaculares. Sí, es verdad, lo lincharon y lo crucificaron en una ceremonia burlesca. Pilatos hizo un gesto y Jesús desapareció, pero unos siglos después Jesús hizo un gesto contrario y Roma fue el Vaticano.
Hago este largo rodeo para demostrar que las palabras, esas criaturas frágiles, hechas de viento y fonemas, pueden ser más duraderas que los césares, los muros y las espadas. Para recordarles que una canción nos puede llevar al cielo, o partirnos el corazón.
Así las cosas, cómo no agradecer que la vida haya dado el número de vueltas exacto para convertirme en un hombre de letras y quizá en un humanista. Hice mi parte, por supuesto, mi lámpara siempre se apaga a altas horas de la noche, pero muchas personas trabajaron y lo hicieron posible. La primera fue mamá, una viuda que levantó siete hijos, una modista que podía hablar con la boca llena de alfileres, una mujer pobre que solo pudo darme dos regalos infinitos, los números y las letras. Gracias, mamá. Y mis hermanos, que trabajaban mientras yo me dedicaba al oficio más inútil y principesco del mundo: leer. Nunca me lo reprocharon a pesar de que no éramos una familia de señoritos.
Sí, los lectores. Qué sería de los escritores, de los periodistas, dé los historiadores, de los ensayistas de ciencia sin ese ejército de personas anónimas, sus lectores. Qué sería de cualquiera de nosotros si no pudiéramos consultar información escrita. Qué pobres seríamos todos si el lenguaje solo nos sirviera para informarnos, si no pudiéramos apreciar la poesía de un discurso o morir con la línea de una canción.
Les debo todo a los escritores clásicos, pero les debo más a mis amigos escritores. No solo me regalan libros y fiestas y conversaciones, y critican mis ejercicios con franqueza, sino que me dan lecciones de vida y enseñan con el ejemplo. Mis amigos escritores publican libros de otros escritores, traducen libros de otros, van a las cárceles y enseñan el arte de la crónica y el arte de la poesía, traman con los presos fugas de tinta, urden con ellos versos libres, organizan conciertos, exposiciones, conciertos, foros; seminarios'. Son como quijotes en bicicleta que se la pasan enriqueciendo el mundo y escriben sus libros en los ratos libres.
Pienso en amigos tan generosos como Darío Henao, José Zuleta, Darío Jaramillo, Humberto Jarrín, Fernando Merino, Piedad Bonnett, Lucía Donadío, Betsimar Sepúlveda, Hoover Delgado, Álvaro Bautista, Horacio Benavides, William Ospina, Harold Alvarado, Rómulo Bustos, Federico Díaz-Granados. Qué generosa es la vida que nos permite caminar un trecho del camino con personas tan bellas, tan extraordinarias. Qué bueno que sean tan numerosas, que no haya espacio para mencionarlas a todas. Qué lindo que uno pueda engañarse y pensar que·-es tan inteligente tomo ellos.
De todos ellos aprendo y armó mi paleta de recursos. A todos les robo algo, a veces una frase, a veces párrafos enteros, pero no les importa, el bosque no echa de menos una hoja.
Dedico pues este triunfo a mis amigos y a algunos enemigos importantes. Recordemos que uno es de la estatura de sus enemigos más altos. Es fatal tener enemigos mediocres. Uno termina pareciéndose a ellos.
Como el triunfo es la excepción, no la regla, celebro esta noche feliz y dedico este triunfo a mis amigos y a un muchacho que asesiné un domingo. No tuve alternativa. Yo andaba de malas pulgas porque Univalle me echó a la calle durante un semestre por una pequeñez política y otra pequeñez académica. «Subterráneo nivel académico», decía la nota, y era justa. Yo vivía una época de espléndida bohemia, pero los domingos pueden ser fatales. Sobre todo las tardes, que ya están amenazadas por la sombra del lunes. Recuerdo que yo leía La cruzada de los niños de Marcel Schwob en la banca de un parque, y tenía dos sueños opuestos: quería ser Schwob porque ya sabía que las letras podían darme todos los alimentos que necesita el espíritu, y quería ser matemático porque desde niño me sedujo ese brillo inhumano de la matemática, su perfección, la manera como encajan las cosas en ese orbe de precisos cristales. Pero ya lo había pensado y comprendí que era incapaz de ejercer bien los dos oficios. Que mi cabeza no daba para tanto. Ese día decidí ser solo escritor y dejé tirado en la banca el cadáver del muchacho matemático. Nunca supe que fue de él. Quizá nada, tal vez la sombra de un número. Todavía me duele su suerte. Especialmente para ti va este título que hoy me otorga mi Universidad del Valle.
Permítame cerrar de nuevo con Borges, con una frase suya que uso como una recarga de morfina espiritual en momentos de vacilaciones: “Nada se construye sobre la roca. Todo lo construimos sobre la arena, pero nuestro deber es construir como si fuera roca la arena”.
Julio Cesar Londoño. 14 de noviembre de 2025.
El Programa de Extensión del Departamento de Filosofía de la Facultad de Humanidades invita a toda la comunidad universitaria al “Lunes de Debate: Filosofía en la Ciudad”, un espacio de reflexión y conversación en torno a la pregunta: ¿Cómo desde la salud mental se puede construir ciudad?
En esta sesión se contará con la participación de Manuela Betancur, psicóloga y profesional en acompañamiento psicoeducativo.
Fecha: 24 de noviembre del 2025
Lugar: Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero. Cl. 5 #24A-91
Hora: 6:00 p.m.


Hoy, 14 de noviembre de 2025, la Universidad del Valle conferirá el grado de Doctor Honoris Causa en Humanidades al escritor vallecaucano Julio César Londoño. Los doctorados honoris causa son la máxima distinción académica que otorga la Universidad del Valle a aquellas personas que se hayan destacado y creado una obra significativa en la ciencia, el desarrollo tecnológico, las artes, las humanidades, la educación o las ciencias sociales. Los doctorados se entregan cada cinco años de acuerdo con la resolución del Consejo Superior de la Universidad del Valle.
Julio César Londoño es un intelectual colombiano de formación predominantemente autodidacta. Tras un bachillerato clásico en Palmira y cinco semestres de ingeniería eléctrica en la Universidad del Valle, emprendió un riguroso camino de autoeducación en disciplinas tan diversas como la historia, la filosofía, la gramática, los idiomas y la historia de la ciencia. Esta singular base, a caballo entre el rigor científico y las humanidades, ha definido la esencia de su obra: la capacidad de amalgamar el pensamiento racional con la sensibilidad estética.
Su carrera pública se ha forjado principalmente en el periodismo de opinión. Durante lustros, sus columnas en medios como El Espectador de Bogotá y El País de Cali lo han consolidado como un analista político valiente, un crítico literario lúcido y un divulgador científico excepcional. Su pluma, caracterizada por la ironía sutil, la precisión y un profundo respeto por la inteligencia del lector, le ha valido prestigiosos galardones: Concurso de Cuento de la Cámara de Comercio de Bogotá (1988 y 1989), Premio Alejo Carpentier en La Habana (1992), el Premio de Ciencia Ficción de la Universidad Veracruzana (1992) y el prestigioso Premio Juan Rulfo de Cuento en París (1998), lo que consolidó su proyección en el ámbito literario de habla hispana.
Por su producción ensayística obtuvo el Premio Jorge Isaacs de Ensayo Científico (1997). En 2014 fue galardonado con el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar en la categoría de Crítica en Periodismo Escrito. En 2012 recibió el Premio Rodrigo Lloreda. Su novela Proyecto piel fue finalista del Premio Iberoamericano de Narrativa Planeta-Casa de América en 2007, uno de los certámenes más relevantes del mundo editorial en lengua española.
Como escritor, Londoño es un cuentista sobresaliente. Sus relatos, reunidos en volúmenes como Sacrificio de dama y Los geógrafos, operan como "ficciones conjeturales" donde explora dilemas intelectuales y simbólicos con un tono lúdico y especulativo. En su única novela, Proyecto piel, mezcla la ciencia, la ironía existencial y la crítica cultural en una meditación sobre la percepción y el arte. Paralelamente, su vasta obra ensayística demuestra su pasión por la divulgación, pues aborda con elegancia y claridad temas como el origen del lenguaje o la historia de las matemáticas, siempre a partir de datos sólidos para aventurarse en el fértil terreno de la conjetura.
Más allá de su producción escrita, su legado como formador es altamente reconocido. Desde 2010 dirige el Taller de Escritura de Comfandi, un semillero que ha acogido a amantes de las letras y se ha convertido en un referente nacional. Por su trayectoria coherente, su contribución al enriquecimiento del debate cultural y su incansable labor de tender puentes entre la ciencia, la filosofía y la literatura, la Universidad del Valle reconoce en Julio César Londoño a un humanista integral, merecedor de ingresar a su claustro con la más alta distinción honorífica.
La Coordinación de Investigación con apoyo de la Maestría de Filosofía de la Seccional Buga invita al Primer Coloquio de Estudios Camusianos, “Perspectivas filosóficas y literarias sobre el pensamiento de Albert Camus”
Fecha: Miércoles, 13 de noviembre
Hora: 2:00 p.m. – 5:00 p.m.
Lugar: Auditorio Paraninfo, Universidad del Valle – Seccional Buga
Este encuentro busca propiciar un diálogo académico en torno a las dimensiones filosóficas y literarias del pensamiento de Albert Camus, reconociendo su vigencia en los debates contemporáneos sobre el ser humano, la ética y la existencia.
Esperamos contar con su participación en este espacio de reflexión y aprendizaje.


Estimado/a estudiante,
El Centro Virtual Isaacs invita a los estudiantes de la Escuela de Estudios Literarios a participar en el XV Simposio Internacional Jorge Isaacs: Colombia Literaria. Una(s) historia(s) posible(s). Este encuentro académico da continuidad al XIII Simposio Jorge Isaacs: La patria literaria (2023) y busca avanzar en la construcción de una historia crítica de la literatura colombiana desde las perspectivas y desafíos del siglo XXI, inspirados en las lecciones del maestro Noé Jitrik. El XV Simposio se propone reflexionar sobre la literatura como un relato en proceso, que entrelaza lo alto y lo bajo, lo culto y lo popular, lo embrionario y lo acabado, el deseo y la realización.
Inscríbete para hacer parte del XV Simposio Internacional Jorge Isaacs: Colombia Literaria
Los datos recopilados serán de uso exclusivo del Simposio para compartir información sobre las actividades programadas. ? Los estudiantes con una asistencia superior al 80% recibirán certificado de participación.

El Simposio La historia conectada: encuentros con el pasado en la era digital busca generar reflexiones sobre aquellos nudos, problemas y debates historiográficos de la historia latinoamericana y de Colombia a partir de acercamientos al pasado, permitidos por repositorios documentales que han sido generosamente digitalizados y abiertos al público. Un espacio de reflexión historiográfica que responde a los retos de la sociedad del conocimiento para el oficio del historiador y de la historiadora.
En este sentido, se contará con la participación de dos ponentes internacionales: La historia del futbol y las fuentes digitales: Reflexiones metodológicas sobre sus alcances y limitaciones. Efraín Navarro, investigador posdoctoral en la Universidad Nacional Autónoma de México, sede Morelos.
Fuentes y repositorios digitales para el estudio de la movilidad en la Ciudad de México del siglo XX. Diego Antonio Franco de los Reyes, investigador posdoctoral del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM.
La Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle se complace en presentar la Semana Cultural China 2025, un evento de gran importancia para nuestra comunidad universitaria y para los lazos bilaterales entre Colombia y China. Esta iniciativa representa un espacio de encuentro y diálogo fundamental para fortalecer la relación entre nuestras naciones. A través de un programa diverso que integra actividades culturales, deportivas y académicas, buscamos promover el conocimiento mutuo y la cooperación. Los invitamos a conocer la programación completa dando clic sobre la pieza gráfica.