Facultad de Humanidades

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Administrator Humanidades

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Registramos con satisfacción la renovación del registro calificado por parte del Ministerio de Educación Nacional de la Maestría en Geografía del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle. De acuerdo con la resolución 025589 del 27 de diciembre de 2024 del MEN se renueva el registro calificado por el término de siete (7) años.

La Maestría en Geografía, modalidad profundización y presencial, se ofrece anualmente en la sede de Meléndez de la Universidad del Valle. Desde su apertura, la Maestría en Geografía ha tenido como objetivos principales favorecer procesos de profundización en los conocimientos propios de la geografía y desarrollar competencias que permitan el análisis de situaciones y la solución de problemas relacionados con la gestión territorial y la educación geográfica; propiciar visiones críticas de lo que ha sido la planificación y gestión territorial en los niveles local, regional y nacional; aportar en el diseño de programas de educación geográfica orientados a la comprensión de los territorios habitados y que se sustenten en la participación de los habitantes en todo tipo de hechos e intervenciones que afecten sus espacios de vida y evidenciar los aportes de la geografía, y la educación geográfica al uso sostenible de la naturaleza, la conservación del medio ambiente, el equilibrio urbano y regional, la gestión del riesgo y la formación ciudadana.

Felicitamos a profesores, profesoras, estudiantes y egresados de la Maestría en Geografía por este reconocimiento que ratifica la calidad y pertinencia de la formación posgradual en la Universidad del Valle.

Miércoles, 18 Diciembre 2024 09:38

La salud mental y una nueva ciencia del hombre

Empobrecerse el hombre para enriquecer el objeto que él crea: esta es la esencia de la enajenación

Erich Fromm

El que no pierde la razón por ciertas cosas es que no tiene razón alguna que perder

Gotthold Ephraim Lessing

Nos estamos habituando a escuchar frecuentemente, en el ámbito sanitario y hasta en el doméstico y el informativo de los medios de comunicación, asuntos relacionados con la salud mental. El narcisismo, la egolatría, la ansiedad, la depresión, la esquizofrenia, el suicidio, la megalomanía, el homicidio; los problemas mentales son comunes y como trastornos emocionales son diagnosticados cada vez con mayor frecuencia en algún momento de nuestras vidas, afectan las capacidades de relacionarse con los demás y funcionan diariamente.

Pero los problemas de la salud mental en el mundo moderno vienen de antes y a ellos se dedicó Erich Fromm. El volumen titulado La patología de la normalidad (2024) reúne lecciones, conferencias y artículos escritos por él en distintos y dispersos momentos de las décadas de los años cincuenta, sesenta y setenta del siglo XX. Su primera parte (“Patología de la normalidad del hombre actual”, 1953) define el concepto de salud mental, analiza aspectos como el del “sentido” en la cultura y la enajenación como enfermedad del hombre en la sociedad. Se trata de la mentalidad del hombre moderno que comienza a desarrollarse después del periodo de las guerras mundiales y cuyos problemas de salud psíquica vienen agudizándose hasta nuestros días.

Serán, fundamentalmente, los escritos que componen esta primera parte, más el escrito de la tercera (“La ciencia humanista del hombre”, 1957), los que nos sirvan ahora para orientarnos en algo que es sentido con intensidad en nuestra actual vida cotidiana: la incapacidad de las personas para relacionarse por sí mismas con la realidad.

Las estadísticas referentes a los gastos mundiales en asistencia psiquiátrica son alarmantes incluso en los países más acomodados en su vida burguesa y seguridad económica. Si la salud mental es la adopción de los hombres a las formas de vida de una concreta sociedad, las estadísticas demuestran la imposibilidad de esa adopción. Dentro de un consenso socialmente establecido, podríamos decir que esta definición es objetiva y damos por entendido que toda sociedad es normal, que el enfermo mental es quien se desvía de una personalidad favorecida por la sociedad y que la psiquiatría tiene el objetivo de adaptar al individuo al nivel de un hombre medio que no perturbe el tejido social; adaptar al individuo a unas instituciones (culturales, educativas, religiosas, políticas, administrativas) que forman un tipo de personalidad que quiera hacer lo que debe hacer.

Tenemos lo suficiente para comer, beber, dormir y contar con seguridad ciudadana; la vida no representa ningún problema especial y es justo entonces cuando comienza el problema de encontrar solución a la existencia ante su limitación, la necesidad de poder dar sentido a la vida utilizando nuestros empeños en ocupaciones distintas a lo que nos mantiene vivos. Es de esta necesidad, precisamente, de donde procede la búsqueda de asistencia psiquiátrica, la búsqueda de un sistema de orientación como la religión o la búsqueda de algo a lo que adherirnos. Con frecuencia, los más exigentes en la búsqueda de sentido padecen neurosis y psicosis, es decir, crean su propia religión profética. Siempre cabría así, claro, la duda sobre las definiciones que podemos dar a la “cordura” y la “locura”, pues cuando el punto de vista de nuestra particular forma de pensar no coincide con la considerada normal, se nos puede calificar de locos o neuróticos.

Nos ha invadido el ideal de la pereza total, lo mejor será que un día no tengamos que hacer nada, el consumo o el placer de ganar dinero se ha convertido en un fin en sí mismo, hay una reducción general de la intensidad de sentimiento, cercana a la depresión, salvo para quien se deleita con el facilismo de la ganancia material, y mejor si esta llega sin mover un dedo. Formamos, como docentes, personas sin valentía, con miedo a ser libres, orientadas hacia el objetivo del conformismo. Física, mental y espiritualmente nos sentimos inseguros y proyectamos inseguridad en los demás. Intercambiamos palabras sin compartir realidades, lo hacemos solo para ocultar el vacío de la comunicación y la falta de estímulos afectivos. Posiblemente, el fin de nuestro desarrollo psíquico sea el de ser capaces de soportar esta inseguridad, no solo la de ahora, la política y social de nuestros agitados y beligerantes días, también la inseguridad de las maneras en que nos relacionamos.

La arrogancia, la insensatez, la soberbia, el abandono de la razón, son manifestaciones de la incapacidad del hombre de relacionarse por sí mismo con su realidad y la realidad de sus semejantes. Manifestaciones de la imposibilidad de ser objetivos o humildes para ver el mundo tal como es, o de vernos tal como somos, sin que ideas o intenciones así desfiguren la realidad. Somos incapaces, en definitiva, de relacionarnos con el estado de ánimo que asiste hoy en día a la sociedad.

El problema más grave de la salud mental es el de la propia enajenación o la enajenación de nosotros mismos, de nuestro mundo interior y exterior: somos unos extraños para nuestra propia conciencia y el mundo exterior nos es ajeno. Hemos perdido el contacto con todas las realidades (sentimientos, personas, naturaleza) excepto con una, la realidad de la industria, el negocio y la rutina social, es decir, la realidad que nos pone a punta de caramelo al adulador, el lambón, quien trata de quedar bien con todo el mundo, el servil, lisonjero y zalamero, que no falta en las instituciones públicas.

Nos relacionamos con todo lo que “produzca” o nos dé beneficios materiales, pero no con las realidades esenciales de nuestra existencia humana, a las que tenemos miedo incluso ya en los medios artísticos, donde la banalidad opera como sentido común. Uno encuentra tatuajes en el cuerpo que dicen “Love”, que dicen “Te quiero” y, realmente, no significan que quienes los posean estén ofreciendo amor o sean queridos; significan, más bien, una necesidad de ello. Nos relacionamos con las cosas por su forma de ser producidas y funcionar en nuestra economía, las experimentamos en abstracto y solo por su valor de cambio y no de uso.

Estamos relacionados con una abstracción, no con el amor, el odio, el miedo, la duda, la amistad. Es decir, no estamos en contacto con nada ni con nadie, vivimos en un vacío que llenamos con palabras, con estadísticas, con rutinas. Y es precisamente este estado de abstracción el que tiene terribles consecuencias para la salud mental. Tal vez por ello, con el optimismo, la claridad y el empleo de una terminología propia de nuestra cotidianidad con que se expresa Erich Fromm, la alegría, la vivacidad y la felicidad dependan de cuánto contacto tengamos con la realidad de nuestros sentimientos y la realidad de nuestros semejantes, sin entender a estos como abstracciones que podamos considerar de la misma manera que a los objetos del mercado.

Fromm responde a la pregunta de qué es realmente bueno para la salud mental y qué hace enfermar al hombre. Lo bueno para que el actual régimen económico funcione resulta ser nocivo para conservar la salud mental del hombre. Lo que nos conduce al éxito social atenta contra el bienestar emocional y, por ello, lo normal es sospechoso de ser la manifestación de una evolución enfermiza. Desarrolla un concepto clínico de la enajenación y expone sus fenómenos y consecuencias. Llama “patología de la normalidad” a eso que ya no se ve como algo anormal, es decir, a la anulación y la depreciación del individuo y su dependencia del mercado.

Hacemos depender nuestra vida de un sentido de seguridad psíquica y, ciertamente, nuestro futuro depende de que la conciencia de la crisis actual pueda motivar a los Estados y a los hombres más capaces a ponerse al servicio de la humanidad, de una ciencia del hombre que vuelva a hacer de este el núcleo de su interés. Una ciencia que se ocupe de recuperar al hombre, de ciertos intereses, esencialmente los que han interesado a la tradición religiosa y filosófica humanística: la idea de la dignidad del hombre y de sus capacidades expansivas de amor y razón; y una ciencia que se base en nuestra situación histórica: la quiebra del sistema tradicional de valores, el incremento desenfrenado y desorganizado de la actividad puramente intelectual y técnica (sin verdadero fundamento humano) y la consiguiente necesidad de encontrar un centro racional para establecer y mantener los valores de ese histórico Humanismo.

Algunas cuestiones lo impiden: la pérdida de un concepto del hombre como un ser determinado, no solo biológica, sino también psicológicamente, no como un soporte sobre el cual cada cultura escribe su propio texto, y la dificultad de demostrar la objetividad de los valores humanos. Pero los objetivos deben mantenerse y el estudio del hombre debe ser impulsado y dirigido por los problemas en que la historia actual se encuentra, problemas que ella misma produce e incomodan a la salud mental.

Para ello Erich Fromm propone algunos frentes de estudio. El estudio de métodos adecuados a la ciencia del hombre, del concepto del hombre y de la naturaleza humana, de sus valores como fundamento de la misma esencia del hombre, de su destructividad y anulación de los otros, de su creatividad, de la autoridad, de los supuestos psicológicos del orden democrático, del estudio de la enseñanza como sistema que pueda pasar de lo puramente intelectual al terreno de la experiencia significativa y del estudio de la historia como evolución del hombre.

Salvemos así a las palabras, a los discursos, de su vanidad, endureciéndolas con la verdad, salvándolas de la vacuidad académica. Así es, como diría María Zambrano, tras de lo que corre, aun sin saberlo, quien de veras escribe.

 

Alfonso Rubio

Departamento de Historia

Facultad de Humanidades

Universidad del Valle

En La terraza del ingenio

Cali, 14 de diciembre de 2024

Martes, 17 Diciembre 2024 10:16

Nuevo reconocimiento para Carmiña Navia

La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, entregó el pasado 16 de diciembre el Premio Vida y Obra a la poetisa y escritora jubilada de la Universidad del Valle Carmiña Navia Velasco, por su aporte a la cultura vallecaucana. Este reconocimiento a la escritora se suma a su reciente nombramiento como Miembro Correspondiente hecho por la Academia Colombiana de la Lengua. En Premio Vida y Obra también fue otorgado a la poetisa Agueda Pizarro Rayo y al escritor Julio Cesar Londoño.

Lunes, 16 Diciembre 2024 08:38

Me alcanzó el pasado

Foto: de izquierda a derecha: Amparo Urdinola, Carmiña Navia, Darío Henao, Luz Mery Sánchez. De pie: Gustavo Álvarez, Julián Malatesta, Fabio Martínez, Omar Ortiz y Omar Díaz.

Viernes, 13 Diciembre 2024

Agencia de Noticias Univalle

Por Gustavo Álvarez Gardeazábal.

Cuando llegué a la Universidad del Valle en 1966 a estudiar Letras, el decano de la Facultad de Filosofía, Letras e Historia era mi inolvidable maestro Oscar Gerardo Ramos, quien la había fundado dos años antes contando con el patrocinio de las fundaciones norteamericanas, en especial de la Rockefeller.

Estudiar allí resultó ser un lujo que solo el paso de los años vino a ser constatado. No solamente por lo que aprendí, cuanto por lo que pudo servirme de trampolín para mi vida literaria y para gestar un liderazgo del que no he podido desprenderme ni llegando a los 80. Pero es que por esos días se juntaron allí muchos factores.

El esquema fundacional de la Facultad estaba copiado de la estructura de escuelas similares norteamericanas aunque el eje fundamental de la enseñanza se daba sobre la cultura francesa y norteamericana, minimizando la amplitud tradicional que se daba en Colombia a la literatura española.

Pero el honor, el impulso y la sapiencia lo otorgaban la excelsitud de los profesores que nos tocaron. Eran de nivel de doctorado y nos los trajeron como maestros de pregrado. Tuvimos entonces a un Walter Langford, el experto en literatura mexicana; a un John Newabuer, el discípulo de Luckás; a Jorge Zalamea, de nuestras escalinatas; al famoso historiador chileno Retamal; al francés Jean Bucher, traído desde La Sorbona. Y de esa magnitud y nivel los demás que ayudaron a ser lo que somos.

Muchos de mis compañeros terminaron iluminando el horizonte de la literatura nacional como inmensos catedráticos y escritores: Carmiña Navia, Eduardo Serrano, Harold Alvarado Tenorio, Amparo Urdinola. A todos ellos, y en recuerdo a esos sapientísimos profesores ya desaparecidos, la Universidad del Valle celebró elegante ceremonia para honrarnos al cumplir 60 años.

Inhabilitado como estoy de asistir a tantos eventos prefiero asirme a la añoranza de los imborrables años y esperar que la historia enmarque lo orgulloso que me siento de la Facultad donde me gradué. Sin duda me alcanzó el pasado.

El pasado 10 de diciembre, en un cálido y emotivo acto, se celebraron los sesenta años de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle. El espacio escogido para la efeméride fue el Auditorio 3, que acogió a directivas universitarias, de la Facultad, homenajeados, familiares, funcionarios y estudiantes. Pasado el protocolo inicial, el rector Guillermo Murillo Vargas ofreció a la concurrencia un discurso lleno de agradecimiento y admiración por la Facultad. En su alocución, recordó a intelectuales y académicos como Mario Carvajal, Óscar Gerardo Ramos y Armando Romero, artífices de los estudios generales en una Universidad que, por ese entonces, una Universidad veinteañera, apostaba por una formación técnica en orden de satisfacer las demandas industriales y comerciales del Valle del Cauca y la región. En el mismo sentido, el rector trajo a la memoria de los presentes los nombres de académicos y académicas que en sus disciplinas sentaron las bases de la Facultad de Humanidades que hoy conocemos. En medio de su intervención, pidió un reconocimiento a la profesora Carmiña Navia, quien apenas el día anterior había sido nombrada por la Academia Colombiana de la Lengua como Miembro Correspondiente. Destacó el liderazgo de Darío Henao, desde el rescate integral de las obras de Jorge Isaacs y Manuel Zapata Olivella, imprescindibles en la constitución de nuestras identidades nacionales, hasta el mantenimiento de la Facultad como un espacio especial para leer, analizar y pensar críticamente la región y el país. Por último, rescató el argumento de Mario Carvajal según el cual el papel de las humanidades es un pilar fundamental en la formación profesional, el progreso social y la comprensión del entorno.

 A continuación, el decano de la Facultad de Humanidades Darío Henao inició su reflexión haciendo mención de la reciente realización del XIV Seminario Internacional Jorge Isaacs “Zapata Olivella vuelve a África” en Dakar, Senegal. El decano transmitió al público presente las emociones involucradas en esta visita académica y cultural. Más allá de los aprendizajes y las anécdotas propias de un proyecto de esta magnitud, la realización del Seminario en África demuestra los alcances académicos de la Facultad en los últimos años y, por supuesto, el promisorio futuro que como comunidad académica de alcance nacional e internacional tiene. Dentro de estas proyecciones internacionales se cuentan los recientes acuerdos realizados en la Universidad Cheikh Anta Diop (UCAD) entre el Doctorado en Humanidades, en la línea de Estudios Afro-latinoamericanos de la Facultad de Humanidades, el Centro Virtual Isaacs de la Escuela de Estudios Literarios y el Instituto Afroromance de Lenguas, Literaturas y Culturas de la Universidad de Missouri y el Departamento de Lengua Romances de la Universidad Cheik Anta Dioup de Senegal. Resaltó lo que significó la publicación virtual de la obra de Zapata Olivella, un hito editorial cuyas descargas hasta hoy suman aproximadamente 250.000. Con igual importancia, destacó la constitución de la Red Malunga de Investigadores de África, América Latina, Brasil, africanos en Europa y el sur de los Estados Unidos. Conmovido contó la experiencia de la visita a la Casa de los Esclavos en la isla Gorée, lugar de partida de esa “diáspora infame”. Hizo un especial llamado a las directivas, profesores y profesoras más jóvenes de la Facultad, pues en sus hombros está la oportunidad de fortalecer estos y otros proyectos y programas que enriquecen día a día la actividad académica, cultural y social de la Universidad y la región. Especial momento fue cuando el decano hizo un símil entre el baobab, árbol milenario y místico que crece en tierras senegalesas, con la historia de la Facultad. Para él, la Facultad de Humanidades es un joven baobab, frondoso y vigoroso que se fortalecerá con el paso de las décadas.

En el evento se entregaron certificados honoríficos a familiares de docentes y funcionarios fallecidos, profesores y profesoras ilustres, funcionarios destacados y egresados sobresalientes. Entre los últimos, destacamos la presencia de la egresada de la Maestría en Lingüística y Español Bárbara Muelas, quien, al igual que la profesora Carmiña Navia, fue nombrada como miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. La nota artística estuvo a cargo del coro Magno de la Universidad del Valle, dirigido por la profesora Carolina Romero y, cerrando el acto, el Quinteto de Principales de la Orquesta Filarmónica de Cali.

Acompañaron el acto, además de las directivas de la Facultad de Humanidades, el vicerrector académico Héctor Cadavid Ramírez, la vicerrectora de Bienestar Adriana Reyes Torres y la vicerrectora de Extensión Fátima Díaz Bambula.

 

Agencia de Noticias Univalle

Uno de los graduados con mayor promedio de Univalle integra el equipo que construye el diccionario histórico colombiano de la RAE

Juan Sebastián Benavídez Bravo es uno de los mejores graduandos de la pasada ceremonia de grados de la Universidad del Valle, con el promedio más alto de su ceremonia (4,79). Además, hace parte de la primera generación de profesionales en Español y Filología Hispánica, una carrera que busca estudiar la vida de la lengua y la relación de sus hablantes.

“Para los griegos la filología es el amor por las palabras. Creo que todos tenemos la capacidad de transformar el mundo y transformarnos a nosotros mismos a partir de las palabras y el lenguaje. Desde el ‘buenos días’ hasta los discursos de los presidentes, las palabras nos atraviesan”, explica con serenidad este joven que a sus 22 años ha leído más de 500 obras en castellano, inglés y francés.

Su recorrido literario y pasión por las palabras empezó en su casa, de la mano de su padre que era profesor de lenguas de la Universidad del Valle y fue quien le enseñó el gusto por los libros. “A los 17 años me empezaron a gustar Los Poetas Malditos, de la tradición francesa, y quería leerlos en su idioma original”, esto lo llevó a estudiar francés y a buscar una carrera que combinara sus pasiones.

“Siempre quise estudiar un poco de lenguas y un poco de literatura así que esta carrera mezcla un poco ambas”, menciona este egresado que al principio estaba indeciso por su futuro profesional, pero fue al revisar las distintas ofertas de los pregrados en la página web de la Universidad del Valle que vio a la oferta de una nueva carrera y supo que la Licenciatura en Español y Filología era lo suyo.

Actualmente, Juan Sebastián es el miembro más joven de la línea de investigación de lingüística hispánica del grupo de investigación de Estudios Lingüísticos e Interdisciplinarios. Allí trabaja en la construcción del diccionario histórico de la lengua española, junto  a su mentora, la Doctora Lirian Astrid Ciro y la maestra Mónica Chamorro.

Este es el único grupo de investigación en el país que hace parte de la Real Academia de la Lengua Española RAE y su objetivo es comprender la historia de las palabras de uso común.

“Es un poco triste que las palabras se pierdan. Entonces este proyecto busca que las palabras se mantengan vivas y que haya un registro de no solo que existieron esas palabras, sino cómo las personas fueron usadas en ese momento. Por eso, hacemos el rastreo del origen y uso de las palabras a lo largo de la historia. Nos enfocamos en colombianismos, y buscamos archivos desde el siglo XIII hasta nuestros días, para determinar también, cómo han ido evolucionando las palabras”, comenta Juan Sebastián.

Uno de los sueños de este recién egresado será ver en el 2025 la publicación en físico de este libro para que se preserven palabras como ruana, chévere, champús, chiva y las futuras generaciones de estudiantes sepan cómo se hablaba en Colombia en principios del siglo XXI.

 Por: Laura Parra Rodríguez

Martes, 10 Diciembre 2024 17:01

Instantáneas de Senegal

La fotografía recoge uno de los tantos instantes vividos por la delegación colombiana en Senegal que asistió a XIV Simposio Internacional Jorge Isaacs "Manuel Zapata Olivella vuelve a África". Aquí, durante el acto protocolario del convenio firmado por los rectores de la Universidad Cheikh Anta Diop (UCAD), Dakar, Senegal, y la Universidad del Valle (UV), Cali, Colombia, en el salón del Consejo directivo de la UCAD, llevado a cabo el pasado 27 de noviembre. Con los días iremos contando detalles sobre los varias redes constituidas y los acuerdos que harán del 2025 un año muy movido para la salud de los estudios afro-latinoamericanos.

En la foto, de izquierda a derecha: Darío Henao Restrepo (Decano Facultad de Humanidades de UV), Claudia Mosquera Rosero (Embajadora de Colombia en Senegal), Aminata Niang Diéne (Rectora de la UCAD) y Alioune Badara Kandji (Decano Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la UCAD).

Este 9 de diciembre hemos recibido con alegría el nombramiento otorgado por la Academia Colombiana de la Lengua a la profesora y escritora jubilada de la Facultad de Humanidades de la Universidad del Valle Carmiña Navia Velasco como Miembro Correspondiente. Esta distinción es, sin duda, un reconocimiento más que merecido a la larga y rica trayectoria de la escritora. En su primera reacción, la escritora ha agradecido la postulación propuesta por la escritora, también muy cercana a la Facultad de Humanidades y Académica de Número de la Academia Colombiana de la Lengua Cecilia Balcázar de Bucher.

La Academia Colombiana de la Lengua, la más antigua de las academias americanas, fue fundada en 1871 por un grupo de filólogos y escritores de gran prestigio, entre los que sobresalían Rufino José Cuervo, padre de la filología hispanoamericana y Miguel Antonio Caro.

Carmiña Navia nació en Cali el 5 de agosto de 1948. Desde temprana edad se dedicó al estudio de la literatura, primero como estudiante de Letras en la Universidad del Valle y años más tarde como estudiante de la Maestría en Lingüística de la misma universidad. En 1978 viaja a España a cursar el Diplomado en Lengua y Literatura Española en el Instituto Iberoamericano de Cooperación en Madrid. Igualmente, desde muy joven incursionó en los estudios de género y ha sido este el motivo de muchas de sus investigaciones consignadas en libros como Judith, relato feminista en la Biblia (1998), Guerra y paz en Colombia: Miradas de mujer (2004), Guerra y paz en Colombia: Las mujeres escriben (2004) con el que le otorgaron el Premio Casa de las Américas en la modalidad de Premio Extraordinario sobre estudios de la mujer. También, su interés por los temas religiosos la llevó a realizar una Maestría en Teología en la Universidad Javeriana, y por mucho tiempo dictó cursos bíblicos en distintas universidades del país. Ha sido colaboradora permanente de distintas revistas nacionales e internacionales de literatura. Paralelo a los estudios de género y teología, su obra poética la ha puesto en un lugar importante dentro de la poesía femenina colombiana. En el año 2000 fue finalista del Concurso Internacional de Poesía Mística, Fernando Rielo, con el poema Oráculo, otros libros son El fulgor misterioso (2003), Senderos en destello (2004), La niebla camina en la ciudad (1975) y Caminando (1980).

Desde 1980 dirige el Centro Cultural Popular Meléndez, en donde además es investigadora y asesora de proyectos sociales. Su trabajo está enfocado principalmente a mujeres cabezas de familia y de escasos recursos. Este trabajo fue reconocido en el año 2001 cuando recibió el Premio Mujeres de Éxito en la Categoría Social. Este año también obtuvo  el Premio Internacional de Literatura 'Virginia Woolf' por su libro Parajes de los días.

 

 

Gabriela Rizo Luna, Shirley Montano Tumina, Lucero Robledo Jiménez son las primeras egresadas y David Villegas Campos el primer egresado del Programa Académico Interpretación para Sordos y Guía-Interpretación para Sordociegos. Desde 2021, estos estudiantes decidieron continuar su experiencia formativa después de haberse graduado exitosamente de la antigua Tecnología en Interpretación para Sordos y Sordociegos.

Ser pioneros en cualquier actividad humana siempre tendrá mérito y reconocimiento. En este caso, tanto los cuatro jóvenes que el pasado 30 de noviembre desfilaron junto a más de mil egresados en la sede de Cali, como para la misma Universidad del Valle, que fue la primera institución educativa en el país que apostó por la formación de intérpretes y guías-intérpretes, desde un proceso de certificación que se ofreció en la sede de la Universidad en Bogotá, entre los años 1998 y 1999, se constituyen en precursores de un área de formación profesional cuya importancia es cada vez más reconocida en el país y en el mundo.

25 tecnólogos profesionales han egresado de la antigua tecnología, muchos de ellos ahora vinculados a la educación básica secundaria y educación superior, lo cual ha favorecido las condiciones de accesibilidad a la información y comunicación, así como la accesibilidad académica, a un número importante de personas sordas usuarias de la lengua de señas colombiana (LSC).

¿De qué se trata todo este asunto de la lengua de señas colombiana? Al reconocer la diversidad comunicativa y lingüística como una realidad inherente al ser humano, la comunidad sorda de nuestro país cuenta con una lengua propia, la lengua de señas colombiana, y con los servicios de interpretación que le permite la interacción con la comunidad oyente usuaria del español. De otra parte, la capacidad lingüística de las personas sordociegas les permite constituir sistemas de comunicación nutridos de recursos semióticos que se ensamblan para comunicarse con los otros e interaccionar en sociedad. En este caso, el guía-intérprete lleva a cabo procesos de interpretación intersemiótica que le hacen posible a la persona sordociega estar en contacto con la realidad que le rodea, interactuar con esta, establecer interacciones comunicativas válidas y acceder a la información y el conocimiento. Por tanto, la presencia de los intérpretes y guías intérpretes son expresión de garantía de los derechos al proveer condiciones, a través de sus servicios, para que personas sordas y sordociegas accedan a los diversos escenarios de la vida ciudadana respetando sus singularidades lingüísticas y comunicativas.

El Programa Académico que acaba de graduar a sus primeros cuatro egresados cuenta con 71 estudiantes repartidos en cuatro cohortes. En él, cursan estudiantes de varias regiones del país, pues el Programa permite las modalidades de presencialidad y presencialidad mediada por tecnologías. Otro aspecto de gran importancia es que este programa es el único en el país, existen otros dos, que es cursado tanto por estudiantes oyentes como sordos. Otra particularidad, es que este programa es acogido/adscrito a por dos facultades: la Facultad de Salud por medio de la Escuela de Rehabilitación Humana, y la Facultad de Humanidades a través de la Escuela de Ciencias del Lenguaje. La historia tiene sentido. Tradicionalmente, la sordera fue enfrentada solamente desde el ámbito de la salud, incluso eran los profesionales de la salud quienes se encargaban de la educación de estas personas. Transformaciones y aperturas en la forma de entender las diferentes expresiones de la condición humana, en este caso, vinculados al lenguaje, reafirmaron que, con relación a nuestro tema, la realidad de la población sorda y sus lenguas era un asunto transdisciplinar. Finalmente, el resultado de las reflexiones sobre la experiencia y de las elaboraciones conceptuales es un currículo donde se integra un modelo social y cultural alrededor de los sordos, de la sordera y sus implicaciones sociales, culturales y políticas y una perspectiva lingüística que integra estudios sobre las lenguas, las lenguas de señas, la interpretación y la traducción.

Para la Universidad del Valle este Programa Académico es clave en su esfuerzo por fortalecer su Política de Discapacidad e Inclusión (Acuerdo 004/2013), entre otras posibilidades, porque abre la puerta a la presencia de más personas sordas y sordociegas como parte de la comunidad universitaria. En la actualidad, la Universidad del Valle cuenta con profesores y estudiantes sordos y un profesor sordociego para quienes los servicios de interpretación lsc-español y guía-interpretación son indispensables. Al respecto, Mónica María Carvajal Osorio, directora actual del Programa, pero más que eso, artífice comprometida con la formación de intérpretes y la comunidad sorda, nos dice

"Tenemos universidades en Colombia que tienen un número alto de estudiantes sordos, pero nosotros nos enorgullecemos porque contamos con el profesor Samuel Valencia, persona sordo-ciega, quien tiene una maestría en administración pública y es psicólogo. La Universidad le da el soporte de servicio de guía-interpretación que, incluso, está bajo la responsabilidad de uno de los egresados de la Tecnología. Igualmente, contamos con la presencia de los profesores Daniel Luque, Rubén Darío Pichica, Rubén Darío Cachiotis y Mario Santacruz, personas sordas, usuarias de la lengua de señas colombiana; ellos no solamente enseñan lengua de señas colombiana, aquí le damos el lugar a las epistemologías sordas. Por tanto, en manos de ellos están las asignaturas sobre su cultura, su lengua y su historia, porque son comunidad, cultura está marcada por la experiencia visual. Entonces, en esas asignaturas tienen su servicio de interpretación, de los cuales también han sido nuestros egresados los que han ofrecido estos servicios. (…) Siempre se resalta que una Universidad es incluyente porque tiene estudiantes, pero yo siempre digo que también los docentes nos marcan ahí un reto, un desafío, y que estos profesionales que estamos formando justamente posibilitan estos procesos de inclusión laboral".

Graduandos junto a las profesoras Mónica Carvajal y Saionara Figueiredo.

En este sentido, el compromiso de la Universidad en el sostenimiento del Programa ha sido clave y se manifiesta en el apoyo que el Consejo Académico ha dado a la periodicidad anual del Programa, en consideración a que la sociedad necesita más profesionales que posibiliten la comunicación entre sordos y oyentes. El interés por vincular la comunidad sorda, y en general las diferentes manifestaciones de diversidad que conviven en la Universidad es cada vez más visible. Como consecuencia, uno de los trabajos, y al cual le fue otorgado la mención de laureado, fue el que abordó la traducción del himno de la Universidad del Valle a Lengua de Señas Colombiana. Se trata del proyecto de grado de Gabriela Rizo Luna y David Fernando Villegas Campo. Se espera que próximamente se pueda visualizar este producto en los sitios institucionales de la Universidad. Otro punto clave que demuestra cómo este programa académico está comprometido con la realidades y necesidades concretas de la comunidad es la interacción constante con asociaciones de sordos de la ciudad, así como con entidades de orden nacional que son, finalmente, las que brindan lineamientos para la población sorda y sordociega: es el caso del Instituto Nacional para Sordos, la Asociación Colombiana de Sordociegos y la Federación Nacional de Sordos de Colombia.

Felicitamos a los cuatro egresados que desde el 30 de noviembre incidirán positivamente en la sociedad permitiendo y potenciando la interacción entre sordos y oyentes, a la vez que representan un nuevo perfil profesional con todo el compromiso, dedicación y respaldo de la Universidad del Valle. Extensivo el reconocimiento al equipo humano que acompaña el proceso formativo de estos nuevos profesionales, un trabajo conjunto entre docentes sordos, sordociegos y oyentes y el apoyo de modelos lingüísticos de la lengua de señas colombiana.

Lunes, 02 Diciembre 2024 08:51

Cátedra Germán Colmenares

La Cátedra Germán Colmenares del Departamento de Historia de la Facultad de Humanidades invita a la conferencia "La locomotora a vapor colombiana Dewurst-Skoda: un análisis desde la historia de la ciencia y la tecnología, y una reflexión patrimonial a través del "artefacto"", a cargo de Jorge Rodríguez Ortiz (Doctorando en Historia de la Ciencia y la Tecnología - Universidad Técnica Checa de Praga). La actividad académica se desarrollará el 3 de diciembre a las 6:00 p.m. en el salón 3006 del Edificio D8 (Facultad de Humanidades).